Tras el antecedente de Plaza Mitre, ahora una imponente pantalla LED fue instalada sobre Juan B. Justo y Güemes. La magnitud del dispositivo, su impacto visual y la falta de información oficial reavivan el debate sobre el uso del espacio público.
La instalación de grandes estructuras publicitarias sobre avenidas estratégicas de la ciudad vuelve a encender la discusión. Esta vez, el escenario es la intersección de Juan B. Justo y Güemes, donde en los últimos días apareció una imponente pantalla LED que cruza de lado a lado la traza, generando sorpresa entre automovilistas, vecinos y comerciantes de la zona.
El dispositivo, de dimensiones similares al que fue colocado semanas atrás en avenida Colón, a la altura de Plaza Mitre, no pasó inadvertido. A diferencia de aquel caso —donde se trataba de un cartel estático de la marca Personal— en esta oportunidad se avanzó directamente con una pantalla digital de gran tamaño, que proyecta mensajes publicitarios y contenidos institucionales.
Entre las primeras imágenes que se exhiben se destaca la consigna publicitaria “El Verano se vive en la vía pública”, acompañada por los logos de QSP (Servicios y Publicidad), Grupo Crónica y Lumisan.
Luego, la pantalla alterna con mensajes vinculados a campañas municipales de concientización vial, como el uso del cinturón de seguridad y la prohibición de utilizar el celular al conducir.
El antecedente más cercano se remonta a fines del año pasado, cuando una estructura similar fue montada sobre avenida Colón, en el inicio de la ciclovía y frente a Plaza Mitre. En aquel momento, la intervención generó un fuerte malestar en el barrio por su impacto visual y por tratarse de un punto neurálgico del espacio urbano. Frente a las críticas, la Municipalidad explicó que la instalación tenía como objetivo la colocación de nuevas cámaras de seguridad que serían integradas al Centro de Operaciones y Monitoreo (COM).
Sin embargo, tanto en aquel caso como en el actual, lo que primero se activó fue el circuito publicitario. En plena temporada de verano, las estructuras comenzaron a emitir contenidos comerciales, mientras que hasta el momento no se registran avances visibles en la supuesta instalación de dispositivos de vigilancia.
La situación resulta llamativa para muchos vecinos, que se preguntan si estas intervenciones responden realmente a una política de seguridad o si se trata, en los hechos, de nuevos soportes para la explotación publicitaria en espacios altamente transitados.
Con la pantalla de Juan B. Justo ya en funcionamiento y sin precisiones oficiales sobre su finalidad concreta, vuelve a quedar en el centro de la escena el debate por los límites entre la comunicación institucional, la publicidad privada y el uso del espacio público en la ciudad.