Ventas en picada: los ambulantes pierden hasta 70 mil pesos por día este verano

Ventas en picada: los ambulantes pierden hasta 70 mil pesos por día este verano

Desde el gremio SIVARA advirtieron que la temporada arrancó muy por debajo de lo esperado y alertaron que la menor llegada de turistas y el ajuste en el consumo golpean de lleno a uno de los sectores más dependientes del movimiento estival.

26 de enero de 2026

La temporada de verano se desarrolla con señales preocupantes para los vendedores ambulantes, uno de los sectores más sensibles al movimiento turístico. Así lo expresó Walter Rivero, secretario general del Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina (SIVARA), quien advirtió que la actividad atraviesa uno de sus peores momentos en los últimos años.

 

Según explicó el dirigente, las primeras semanas del verano estuvieron atravesadas por una combinación negativa: menor llegada de turistas y condiciones climáticas poco favorables. “Se notó desde el inicio que el público vino con menos dinero disponible y eso impacta directamente en lo que se vende”, señaló en diálogo con Radio 10 Mar del Plata.

 

El dato más alarmante tiene que ver con los ingresos. Rivero detalló que, mientras el verano pasado un vendedor ambulante podía recaudar en promedio entre 100 mil y 120 mil pesos por jornada, este año esa cifra se desplomó a apenas 30 o 40 mil pesos diarios. “La diferencia es enorme, estamos hablando de una caída cercana a los 70 mil pesos por día”, remarcó.

 

En ese sentido, subrayó que la situación se vuelve aún más crítica porque el trabajo ambulante depende casi exclusivamente de la temporada estival. “El verano es lo que nos permite aguantar el resto del año, porque el invierno suele ser muy duro. Es un trabajo muy sacrificado: caminar sobre la arena, soportar el calor y pasar horas de pie. Hoy, con suerte, se cierra un jornal parecido al de un obrero”, describió.

 

Otro de los factores que incide en la baja de ventas es el cambio en los hábitos de consumo. Según Rivero, cada vez más turistas optan por llevar su propia comida y bebida a la playa, lo que reduce al mínimo el gasto en productos ambulantes. “Esto se nota especialmente en las playas, pero también en el centro, las ferias y en zonas donde hay eventos. Desde lejos parece que hay mucha gente, pero cuando uno recorre, se ven claros y eso se traduce en menos ventas”, explicó.

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