El gobierno de Guillermo Montenegro aceleró en su intención de avanzar con la licitación de Playa Dorada. Los vecinos se oponen y manifiestan que la concesión no generará trabajo, sino por el contrario destruirá el atractivo del lugar.
El gobierno de Guillermo Montenegro aceleró en su intención de avanzar con la licitación de Playa Dorada. La Unidad Turística Fiscal (UTF) cuenta con una superficie aproximada de 130 mil metros cuadrados y está ubicada en Ruta 11 y calle 741, a la altura de Chapadmalal.
Es que tras haber recibido solo una oferta en la apertura de sobres realizada en marzo, por la normativa vigente el gobierno municipal no puede adjudicar directamente la licitación: puede optar por realizar un segundo llamado o bien conseguir el aval del Concejo Deliberante. Y ese camino fue el que eligió el gobierno al elevar esta semana el expediente, considerando que tiene mayoría automática.
Según el expediente elevado por la empresa, la propuesta incluye un área de estacionamiento para 300 vehículos, dos baterías de baños públicos, bar de playa, hospedaje tipo glamping (un tipo de camping para personas de mayor poder adquisitivo), guardería de tablas y escuela de surf, un “club de playa”, alquiler de 45 unidades de sombra, sala de atención de primeros auxilios, paseos y miradores.
Sin embargo, vecinos de la zona mostraron su preocupación, fundamentalmente por la perdida del espacio público de playa. “En este caso, esta unidad turística fiscal son 13 hectáreas de espacio verde. Arena hay muy poca, muy poca. Lo que hay se usa y tuvimos acceso al expediente y vimos que el espacio que ocupamos como comunidad de arena sería para el sector privado. No están dejando espacio para la comunidad para que haga uso de la playa. Este proyecto. Inclusive, lo que dejan como público, como playa pública para la comunidad, es un espacio donde no hay arena, es un acantilado, además es muy peligroso y no hay ni acceso”, manifestaron.
Además, los residentes plantearon algunas cuestiones referidas a las obras que se intentan desarrollar. “Nos preocupa que donde se supone que están proyectados glamping, hay monte, hay más de entre 100 y 200 árboles. la forma de acceder es por médanos, así que tendrían que hormigonear, tendrían que desmontar y también es un lugar que usa la comunidad y no vemos cómo sería posible que se haga una obra en ese espacio, sin hormigonear y sin afectar mucho lo que es el lugar”.
“No pensamos que va a generar trabajo. Por el contrario, tenemos serias dudas de que esto afecte a lo que es el atractivo, que lo destruya, porque vemos que no hay otra forma de que no sea destruyendo que hagan esas obras en ese lugar”, concluyeron.