Vacaciones de invierno con poco turismo: baja ocupación hotelera en Mar del Plata

Vacaciones de invierno con poco turismo: baja ocupación hotelera en Mar del Plata

El receso invernal comenzó con niveles de visitantes muy por debajo de los habituales. La Costa Atlántica, las sierras y los pueblos rurales muestran cifras frías, atravesadas por la crisis económica y el atractivo creciente de viajar al exterior.

20 de julio de 2025

El arranque de las vacaciones de invierno en la provincia de Buenos Aires trajo preocupación en el sector turístico: lejos de los números esperados, la ocupación hotelera se mantiene en niveles bajos y el movimiento es dispar, con una tendencia generalizada a estadías cortas, decisiones de último momento y consumo más contenido.

 

En Mar del Plata, uno de los principales destinos del país, las reservas hoteleras no superaban el 30 % al inicio del receso, con leves repuntes hacia el fin de semana impulsados por ofertas y promociones. Desde el sector reconocen que se trata de una temporada invernal floja.

 

Otros puntos de la Costa Atlántica, como Pinamar, Villa Gesell o Necochea, atraviesan un escenario similar. El turismo familiar es el que más se moviliza, buscando naturaleza, descanso y precios razonables, aunque el nivel de reservas previas fue escaso y la ocupación ronda entre el 30 y el 45 %.

 

En paralelo, las sierras y pueblos turísticos como Tandil, Sierra de la Ventana o San Antonio de Areco muestran cifras apenas más alentadoras, sobre todo en cabañas y alojamientos rurales. En estos destinos, las escapadas de fin de semana siguen siendo la opción más elegida, pero sin llegar a colmar la capacidad disponible.

 

La ciudad de Buenos Aires, por su parte, también sufrió una caída. Según datos relevados por medios nacionales, la ocupación hotelera alcanzó un 49 % durante la primera semana y descendió al 35 % en la segunda, lo que marca una tendencia clara: menos turismo interno y mayor preferencia por viajar al exterior.

 

El fenómeno responde, en gran medida, a la situación económica y a la diferencia cambiaria, que volvió a posicionar a destinos internacionales como una opción competitiva. A eso se suma un cambio de comportamiento: más cautela, menos días fuera de casa y un presupuesto ajustado.

 

Para los operadores turísticos, la esperanza está puesta en las decisiones de último minuto, el buen clima y las promociones agresivas que incentiven el movimiento. Sin embargo, reconocen que el invierno 2025 no está siendo lo que esperaban y que la recuperación del sector, tras años complejos, aún parece lejana.

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