El proyecto de modificación a la Ley Federal de Pesca, enmarcado en el paquete legislativo denominado “Ley Ómnibus”, sigue generando polémica más allá de la versión oficial. Montenegro intenta jugar la propia para no contrariar al León y por qué no a la Pato. Mar del Plata merece claridad.
Hace tan solo unos días afirmamos que el espanto unió a la política marplatense. Una vez más nos equivocamos. No existe tal unidad, fue solo una sensación o una expresión de deseos. No estamos acostumbrados a cualquier intercambio positivo en el Concejo Deliberante. Les ofrecemos nuestras disculpas a los lectores, solo nos dejamos llevar.
Hay dos formas de explicar lo que está ocurriendo en torno al proyecto de reforma de la Ley Federal de Pesca. Las perspectivas de abordaje no son excluyentes sino completarías.
Ante todo, muchos actores políticos parecen desconocer los mecanismos básicos de una reforma legislativa. Por un lado está el DNU 70 y por otro la “Ley Ómnibus”: el DNU está vigente desde el 29 de diciembre a excepción de algunos artículos que se encuentran judicializados, mientras que la “Ley Ómnibus” se encuentra en tratamiento legislativo en sesiones extraordinarias convocadas para tal fin. Las modificaciones a la Ley Federal de Pesca están enmarcadas en el contexto de la Ley ómnibus, y en definitiva no es ni más ni menos que un proyecto impulsado por el Ejecutivo en un contexto de reformas libertarias o liberales.
El bloque de diputados de La Libertad Avanza tiene 38 legisladores mientras que el bloque de senadores tiene tan solo 7 integrantes. El oficialismo presentó un mega proyecto que es inviable sin sumar las voluntades de la oposición.
La política vernácula debería trabajar con el objetivo de reunir los votos necesarios para que la modificación propuesta no prospere en al menos una de las 2 cámaras. En la Cámara de Diputados de la Nación el bloque de Unión por la Patria tiene 102 diputados, el bloque del PRO 37 y el de la UCR 34. Es incomprensible que la política sea incapaz de articular una posición clara.
Si los legisladores de UP y los del radicalismo no claudican ante la especulación política/electoral y la extorsión pública del Ministro del Interior y del mismísimo Presidente de la Nación el proyecto se cae. Es difícil descifrar la posición orgánica del bloque del PRO, por momentos se esfuerzan en parecer más libertarios que el mismísimo Javier Milei. La fe del converso dicen.

Todo este análisis sirve para aquietar un poco las aguas y posar la mirada sobre los verdaderos actores.
El intendente Guillermo Montenegro no dudó en sobreactuar la situación, pero está vez anteponiendo intereses políticos partidarios.
La reforma planteada por el Ejecutivo Nacional es un desastre para el sector portuario y configura un golpe directo en el corazón de los trabajadores de la pesca. Según la propuesta elaborada por el oficialismo ya no sería obligatorio desembarcar la producción de los buques pesqueros en muelles argentinos y no existiría prioridad a la hora de otorgar los permisos para los buques que empleen mano de obra argentina en mayor porcentaje y los buques construidos en el país. La crisis en nuestra ciudad sería brutal, y es por eso que las esperadas y contundentes palabras de Fernando Muro, flamante Secretario de Desarrollo Local, Inversiones e Integración Público Privada, en clara oposición a la iniciativa fueron tan importantes en la reunión de la comisión de Industria del H.C.D.
Sorpresivamente el alcalde que hace de la defensa del laburo casi su única bandera parece más propenso a la inexplicable rosca política. Montenegro eligió negociar con el verdugo con tal de no ceder protagonismo.
La posibilidad de conformar un frente común, sin distinción partidaria, para reunir los votos necesarios en el congreso era el camino más lógico, pero el intendente optó por jugar la personal.
Guillermo Montenegro se reunió con el Ministro del Interior Guillermo Francos y también con el Gobernador de Chubut Ignacio Torres. Al finalizar el encuentro el ministro, y curiosamente algunos medios capitalinos, hicieron referencia al artículo 24º de la Ley Federal de Pesca, pero justamente ese artículo no se modifica en la Ley Ómnibus.
“Se había creado una confusión sobre el sentido de las 200 millas. Para el Gobierno, las 200 millas son para buques de bandera nacional y está claro que hay que hacer algunas modificaciones para proteger a la pesca de nacional en las 200 millas, por lo cual hemos hablado con los ministros de Seguridad y de Defensa”, indicó Francos tirando la pelota afuera. Del laburo de los marplatenses ni una palabra.

Nuestro alcalde por su parte eligió la red social X y dejó una frase que imaginamos no cayó del todo bien en al menos algunos sectores representativos de la actividad portuaria: “Todos compartimos el espíritu de la reforma, que es nada más y nada menos que la transparencia”.
Nota al margen: tanto el PRO como la UCR están afrontando, en este y otros temas, serias dificultades a la hora de delinear su autopercibido rol opositor. No es no, así de sencillo.
Comentan que una vez en Mar del Plata, el intendente fracasó en su intento de romper la unidad del sector. Dicen por ahí que hubo dos llamados para organizar sendas reuniones, uno a los empresarios y otro a los representantes de los trabajadores. La respuesta fue contundente: vamos todos o ninguno. La reunión se realizó en el C.O.M. y poco trascendió de la misma.
El ministro Guillermo Francos en sus declaraciones le habló a los empresarios y a la tribuna mediática. La estrategia podría ser la de aislar a los trabajadores. El “espíritu de la reforma”, siguiendo la lógica del paquete de leyes, podría ser el de eliminar supuestos condicionamientos al sector empresarial para “favorecer” la competencia dentro de las 200 millas que serán custodiadas casualmente por Bullrich y Petri. Desde ya que estamos conjeturando, pero las piezas parecen encajar casi a la perfección.
La historia recién comienza a escribirse y el final debería ser previsible, aunque la jugada de Montenegro y la inconsistencia del arco opositor generan algunas dudas. Es clave mantener la unidad en defensa de los intereses de la ciudad y la política no debería resquebrajar ese logro.
Hasta la próxima.