Un león suelto en el palacio municipal

Un león suelto en el palacio municipal

El intendente apuró una serie de anuncios para recuperar centralidad política y también dispuso un aumento de 80% en el boleto prometiendo mejorar el servicio. Desde su entorno demuestran que la sociedad política con el radicalismo goza de buena salud pero coquetean con los libertarios.

27 de noviembre de 2023

El interminable calendario electoral llegó a su fin la semana pasada con el triunfo de Javier Milei, más allá de las corridas mediáticas los días transcurrieron en un clima de tensa calma. La oficina del presidente electo ¿? pecó de inexperiencia y quizás dilapidó algo del capital político del libertario. Hablar de una intervención del PRO a la futura gestión es prematuro y quizás todos deberíamos bajar un cambio. Son semanas en las que el sensacionalismo debería quedar a un lado y dar paso a la cautela. Es mucho pedir.

 

La intención de esta columna no es la de jugar a las adivinanzas ni ser voceros de aquellos secretos que desean ventilarse, por suerte (para nosotros) Guillermo Montenegro volvió a calzarse el traje de intendente y darnos tela para cortar.

 

El alcalde confirmó al radicalismo como su principal sostén a la hora de completar el organigrama municipal, incluso se animaron desde su entorno a dejar trascender que el jerarca radical Maxi Abad estaría interesado en que un correligionario desembarque en la Secretaría de Gobierno. Muchas veces en los últimos años los protagonistas de esta sociedad juegan una carta que no por repetida deja de ser efectiva: le hacen decir al otro aquello que en realidad es un deseo propio y de esa manera pagan menos costos políticos. El tiempo lo dirá.

 

Una vez asegurada la gobernabilidad (y la mayoría en el Concejo Deliberante) los lugartenientes de Montenegro salieron a mostrarse amables con La Libertad Avanza al punto que el concejal Agustín Neme afirmó que “hay una gran coincidencia entre lo que propone Milei y lo que nosotros venimos realizando en Mar del Plata”. La respuesta no se hizo esperar y fue la concejal electa Cecilia Martinez quien remarcó que LLA tiene “diferencias con el gobierno local, en especial la mirada de gestión”, en lo que quizás fue una declaración tibia ya que las “diferencias” entre los libertarios locales y Montenegro se remontan a épocas en las que supieron ser socios dentro de Juntos por el Cambio.

Pero Montenegro hizo honor a las declaraciones de su primer concejal y decretó, en uso de las facultades delegadas por el deliberativo, un brutal aumento de boleto. El adjetivo brutal no es un capricho, ya que estamos hablando de un incremento del 80% que golpea directamente a los que no tienen opción a la hora de transportarse. El aumento se justifica en la merma de los subsidios, pero además destacan la puesta en marcha de una supuesta “línea anular” que hace tan solo unos días fue anunciada recién para el mes de marzo y que no generaría ninguna mejora en lo inmediato para gran parte de los usuarios del transporte público. Es más, si el sistema muta y el trasbordo es parte de esa mutación debería redundar en una disminución de kilómetros ociosos, es decir en una baja en los costos (menos combustible, menos insumos, etc.). Todo bastante confuso.

 

En el aire queda aquel pedido del concejal Horacio Taccone de corregir algunas cuestiones en torno al estudio que arroja el valor del boleto cuando desde Acción Marplatense acompañaron la delegación de facultades pese a no coincidir en la metodología que se utilizaría para fijar la tarifa. Cuando decimos confuso es que todo es muy confuso.

 

El alcalde no descansó y decidió sobreactuar el grado de libertario en sangre al dejar trascender que su futura gestión tendrá un 30% menos de funcionarios políticos que su actual gestión. Algunos se preguntarán por qué no tomó esa decisión durante estos 4 años, y hacen bien en preguntárselo. Pero esto no queda acá, además deslizaron que habrá concejales que tendrán a su cargo tareas ejecutivas lo que es un despropósito incluso en este contexto ya que no solo no es legalmente posible sino que políticamente es un absurdo. El menosprecio por el deliberativo llega al punto de desconocer los contrapesos propios del sistema. No faltará algún descarriado que justifique semejante desatino, pero los concejales son elegidos por el pueblo para que los representen y sus tareas son asimilables a las de poder legislativo, más allá que algunos concejales del oficialismo no se sientan cómodos con el rol que les asignó la ciudadanía.

Siguiendo esta línea, Montenegro aún no se expresó en relación al pedido del sector turístico por mantener el “PreViaje”, a una potencial privatización del servicio de trenes o al anunciado recorte en la obra pública, y quizás esté en lo correcto puesto que aún son elucubraciones producto de una agitada campaña electoral. Seguramente reclamará a Patricia Bullrich el desembarco de Gendarmería si es que la líder del PRO asume como ministra de Seguridad.

 

Lo cierto es que el oficialismo de nuestra ciudad se muestra decidido a subirse al discurso y metodología del presidente electo pese a que ninguna de las medidas anunciadas fue anticipada en la campaña electoral. “La sociedad exige cambios”, aseguran.

 

Por lo pronto tengan cuidado, porque comentan que un león anda suelto en cercanías del palacio municipal y dicen que nadie está a salvo.

 

Hasta la próxima.

 

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