El Intendente redobla su apuesta de enfrentar al Sindicato de Trabajadores Municipales y promete más pirotecnia mediática. Mientras tanto la política sigue jugando al “huevo podrido”. El rol secundario del deliberativo.
Según indican algunas fuentes calificadas la gestión encabezada por Guillermo Montenegro emprenderá una lucha sin cuartel con el Sindicato de Trabajadores Municipales.
El contraataque a la movilización de los trabajadores municipales no se hizo esperar y en conferencia de prensa (su nuevo modus operandi) indicó entre otras cuestiones que “el (nuevo) convenio dice que el puesto de los empleados municipales es hereditario, generando una especie de título nobiliario municipal; que al empezar a trabajar automáticamente tiene 30 días de vacaciones, es decir más del doble que cualquier empleado del país, entre otras cuestiones totalmente inéditas”.
El alcalde enumera algunos puntos que las últimas dos gestiones municipales de Juntos, una encabezada por el actual jefe comunal, nunca pusieron sobre la mesa, hasta podríamos indicar que este acuerdo surge de una de las mesas de negociación que se convocaron en los últimos ocho años.
Quizás envalentonados por una sesgada lectura de un supuesto fracaso de la medida de fuerza impulsada esta última semana por la CGT a nivel nacional, los operadores del alcalde decidieron hacer “copy y paste” de los artilugios libertarios redoblando la apuesta y prometiendo que la escalada seguirá.
El Intendente aseguró que el nuevo Convenio Colectivo de Trabajo, más allá del análisis del mismo y las chicanas con las autoridades provinciales, debería pasar por el filtro de la endeble mayoría en el Concejo Deliberante. Aquí conviene hacer un paréntesis y analizar el rol del deliberativo: hubo épocas en las que se adjetivó como escribanía a los cuerpos legislativos/deliberativos que se limitaban a aprobar a libro cerrado aquellos proyectos enviados por el Departamento Ejecutivo de turno, pero en la actualidad podríamos afirmar que ni siquiera los concejales oficialistas comprenden la lógica política del jefe comunal.

En otras palabras, no podría hablarse de escribanía, ya que el deliberativo quedó reducido a algo así como la menospreciada caja de resonancia cada vez más sigilosa de los caprichos mediáticos de un alcalde al que se lo nota confundido. No existe una coordinación política entre ejecutivo y legislativo. Aunque seguramente harán fila para negarlo reina un amargo malestar entre algunos concejales. No deberían retarlos sino escucharlos.
Una clara demostración es el absurdo tratamiento del proyecto de esencialidad: el intendente “brilla” al momento de hacer un anuncio rimbombante y el deliberativo naufraga en indefiniciones a la espera de indicaciones muchas veces sin justificación alguna. Casi todo está teñido de intrigas palaciegas y confusas interpretaciones. La solicitud de informes a todas las Secretarías no es una decisión surgida en el seno del legislativo pero que deja en ridículo a los concejales, aunque bien sabemos que los problemas reales son otros y que la ciudadanía hace ya algún tiempo que desconoce lo que ocurre en el Concejo Deliberante.
Todo este bullicio casi bélico oculta una realidad que se palpa al hablar con algunos trabajadores municipales: la gestión está ausente. Los consultados indican con algo de temor que los funcionarios no dejan la comodidad de sus oficinas y abandonan por ejemplo a los profesionales empleados en diversas salas de salud, para luego argumentar que los médicos no quieren trabajar en el sistema municipal sin fundamentar el supuesto rechazo. Sin ir más lejos, el cuestionado nuevo convenio con los trabajadores emplaza a las partes para la elaboración y suscripción de un convenio sectorial que contemple la denominada y postergada carrera sanitaria. Algunas cosas es preferible callarlas.
Una vez más, y sabiendo que somos repetitivos, no existen antecedentes de una confrontación con el Sindicato de Trabajadores Municipales que arroje un resultado positivo para la gestión, más aún en épocas de recesión o crisis económicas. Montenegro sabe que tiene poco tiempo para imponerse como referente de la nueva corriente liberal en la provincia de Buenos Aires, quizás no le importe el futuro más allá de garantizar su propio futuro.
Mientras tanto la escandalosa detención del ex Jefe Departamental José Segovia dejó tambaleando a oficialistas en un contexto en el que la seguridad es una asignatura pendiente de la gestión, tal es así que los reclamos se multiplican en todos los sectores de la ciudad sin importar la geografía ni las simpatías políticas. Sin ir más lejos y a modo de ejemplo, el 19 de diciembre de 2023 Montenegro solicitó a Nación aplicar el protocolo de mantenimiento del orden público para evitar cortes de calles. La sobreactuación del alcalde no reconoce jurisdicciones. Muchas veces se habla de una indispensable coordinación en la que el municipio debería tener un rol preponderante, es otro de los temas de los que en Concejo Deliberante el oficialismo insiste en mirar para otro lado pese a los reclamos opositores.

En este contexto semana tras semana nos preguntamos cuan sólida es la alianza política entre Guillermo Montenegro y Maximiliano Abad, mientras el Senador Nacional intenta levantar el perfil en el tratamiento de la Ley Bases en el la Cámara Alta jugando para muchos la interna libertaria (o radical) al denunciar que no hay negociadores políticos, algo que la vicepresidenta Victoria Villarruel dejó trascender murmurando que no le dan ninguna herramienta para cerrar a los senadores que faltan.
Este fin de semana el alcalde de la ciudad de Balcarce, el radical Esteban Reino, dirigente muy cercano a la conducción del radicalismo provincial, declaró que “nuestro votante está del lado de Milei. A nosotros nos acompaña la gente en las intendencias, pero a nivel nacional no”, para rematar afirmando “nosotros tenemos que hacer como el peronismo y comernos a Milei como ellos hicieron con Massa. Qué diferencia hay entre ellos dos si Massa viene de la super derecha de la UCD. No sea cosa que Milei termine dentro del peronismo y empiecen a justificarlo”.
Quizás sea una opinión personal de Esteban Reino, aunque es difícil imaginar librepensadores en la estructura comandada por Abad, pero lo cierto es que existen algunos otros gestos que indican que el radicalismo local y provincial no sacaría los pies del plato por lo menos por ahora.
Hasta aquí hemos llegado con este extenso análisis, esperamos haya sido de su agrado. Nos volvemos a encontrar en unos días.
Hasta la próxima.