Un empate con sabor a poco

Un empate con sabor a poco

Luego del olvidable debate presidencial es poco probable que las estrategias locales cambien. No hubo claros ganadores ni perdedores, aunque quizás algún sabor amargo. Encuentro Marplatense sufre las crisis de Unión por la Patria y Juntos por el Cambio dejó escapar una oportunidad que podría haber definido la elección en nuestra ciudad.

2 de octubre de 2023

Muchos argentinos esperábamos quizás con desmedidas expectativas el primer debate de los candidatos a presidente de nuestro país y sabemos que las campañas locales también estaban muy atentas.

 

En este tipo de debates se ponen en juego muchas cosas y en numerosas oportunidades se juega a no perder lo mucho o poco que se tiene. Con el debate aún fresco, y remitiéndonos estrictamente a una dimensión técnica, no parece que alguno de los candidatos haya logrado capitalizar los más de 40 puntos de rating de la noche del domingo.

 

En términos boxísticos Javier Milei debía defender el sorpresivo primer lugar obtenido en las PASO y siguiendo la analogía se llevó un pálido empate que le resultó útil. El candidato de LLA esquivó un par de golpes, contraatacó cuando pudo y pegó un par de piñas por debajo de la cintura solo para mantener la atención sobre su figura. Casi que el libertario se vio obligado a decir algo fuera de lo políticamente correcto.

 

El candidato de la Libertad Avanza fue perdiendo frescura a lo largo del debate, quizás su discurso perdió energía producto de la repetición o los ajustes en algunas propuestas le quitaron el histrionismo que lo caracterizaba. Lo cierto es que para aquellos que esperaban un león fuera de sí, se encontraron con el meditativo que supo cómo evitar un gran paso en falso.

 

El votante de Milei es difícil de ubicar entre los millones de televidentes que en Capital Federal y Gran Buenos Aires sintonizaron alguno de los canales que emitió el debate, por eso debía mostrar su versión moderada y explotar algo de su pirotecnia discursiva reservada para un segmento al que aún sueña con conquistar: el votante de más de 60 años que votó a JxC.

 

Sergio Massa llegaba al debate muy vulnerable. El escándalo en torno a Martín Insaurralde lo puso a la defensiva. Más allá que algunos medios están ávidos de encontrar un nuevo “cajón de Herminio Iglesias” en el debate el tema Insaurralde quedó relegado y apenas tuvo un par de tibias menciones. Curiosamente la corrupción no fue un tema recurrente en este intercambio pese a la debilidad del candidato de Unión por la Patria.

 

Para no extendernos en cuestiones técnicas, el ministro de Economía la sacó barata. Quizás fue conservador o temeroso en el primer bloque y ya se mostró más suelto en el segundo y tercer bloque. Un recurso interesante del tigrense fue intentar mostrarse conciliador, separarse de la gestión pese a qué es parte de la misma y evitar que lo salpiquen de kirchnerismo. ¿Por qué decimos que la sacó barata?. Básicamente porque Massa es el actual ministro de una economía destruida y es el virtual jefe político de una coalición implosionada y anclada en su pasado.

Pese al contexto pudo enhebrar un par de propuestas y mostró algo de su cintura política lo que al menos le tendría que servir para contener a los propios. Es muy difícil que el oficialismo logre un crecimiento importante en octubre, la expectativa está en controlar daños, trabajar para que los propios le respondan en las urnas y cruzar los dedos para que Juntos por el Cambio no muestre una reacción, que en el debate al menos no mostró.

 

A Sergio Massa parece siempre quedarle una vida más. Veremos qué sucede en los próximos días.

 

La candidata del FIT Myriam Bregman mostró solidez y se movió con la inteligencia que solo te brinda la militancia. La izquierda sufre de los límites ideológicos orgullosamente autoimpuestos, pero Myriam supo capitalizar algunas cuestiones que exceden al núcleo ideológico más duro, como en el eje de Educación y también en el de Derechos Humanos. El FIT está fuera de la discusión y la posible sangría de votos para evitar un triunfo de Javier Milei es aún una posibilidad. Bregman hizo más de lo esperado y lo hizo muy bien más allá que su desempeño difícilmente se traduzca en las urnas.

 

Juan Schiaretti es otro de los que está fuera del podio, y tomó (voluntariamente o involuntariamente) el riesgo de convertirse en meme intentando llamar la atención de un sector moderado del interior del país.

 

El cordobés tuvo un arranque dubitativo, incluso parecía no entender que es el “derecho a réplica” y cómo utilizarlo, estuvo un poco más sólido en el bloque de intercambios, y redondeó una faena mediocre. En líneas generales es poco probable que el todavía gobernador se lleve algo de la noche de Santiago del Estero, sólo algunas menciones en redes sociales y quizás la posibilidad de reconquistar el voto cordobés pensando más en su poder territorial que la elección presidencial.

 

Dejamos a Patricia Bullrich para el final porque su performance fue llamativa. La mujer que se compara con Angela Merkel o Nelson Mandela tuvo un desempeño que al menos dejó algunas dudas.

 

Bullrich llegó al debate con el objetivo de romper una polarización que dicen no es tal, pero su desempeño estuvo por debajo de las expectativas. Es difícil que una mujer que hace gala de su fortaleza se vea superada por la situación que genera la exposición pública en encuentros como el de anoche: Patricia estuvo llamativamente incómoda y errática.

 

Es verdad que no existió una polarización marcada entre el libertario y el ministro de economía, pero es atribuible más al formato del debate que a una actuación al menos correcta de la ex ministra de seguridad. En el único segmento que mostró su “fortaleza” fue al momento de contestarle a Myriam Bregman en un tema que no está en el tope de problemas que se ponderan a la hora de concurrir a votar.

La candidata de Juntos por el Cambio casi no hizo mención a la corrupción, se mostró muy endeble en temas económicos y no descolló en materia educativa. Lo más llamativo fue que no apeló a Cristina Fernandez de Kirchner para reflotar la matriz de corrupción a la que suele hacer referencia y vincularla con los escándalos que salpican la candidatura de Sergio Massa. Esta notable falta de repentización estuvo acompañada de una clara dificultad a la hora de adaptar su discurso a la modalidad del debate, incluso a la hora de formular simples preguntas que podrían haberla ubicado en una confrontación directa con el candidato de UP. Quizás esperábamos demasiado o sólo fue una mala noche, lo cierto es que dejó escapar una oportunidad.

 

¿Cómo repercutirá esto en el escenario local?. Es poco probable que las estrategias se modifiquen.

 

El Encuentro Marplatense intentará escapar de la compleja coyuntura en la que se encuentra Unión por la Patria y Juntos por el Cambio recibirá a Patricia Bullrich en el Club Quilmes quizás con algo menos de algarabía pero con la convicción que aún es posible llegar al ballotage. Esto hace suponer que la agenda local seguirá postergada o relegada.

 

Aún no es el momento de desacoplarse, y es aquí donde cobra importancia el debate del próximo domingo: un nuevo paso en falso de Bullrich podría significar mucho más que una anécdota y una escalada en los escándalos por corrupción expuestos en un debate podrían causarle un perjuicio casi definitivo a Unión por la Patria.

 

Fue un empate con sabor a poco en una noche en la que en la mayoría de los hogares de las grandes ciudades se volvió a hablar de política. Bienvenido sea.

 

Seguramente al momento de finalizar esta columna, entrada ya la madrugada, habrá muchos recalculando, a ellos también les deseamos una buena semana. Será hasta la próxima.

 

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