Pese al fatalismo reinante en las filas de Guillermo Montenegro, parece imposible que algunas de las otras fuerzas logren revertir el resultado de las PASO. Solo una posible debacle de Patricia Bullrich podría complicar al alcalde. El Encuentro parece desencontrado. La Libertad Avanza intenta retener el voto de Milei.
Desde hace un par de semanas parecemos un poco obsesionados con los números, quizás sea porque la campaña en Mar del Plata gira más en entorno a las intrigas que a un relato estructurado y profundo que al menos pueda resultar ameno para el lector. Más allá de eso, no abandonen la sintonía ya que tenemos información para todos los gustos.
Hace algunas columnas, al hacer referencia a los desafíos que debe afrontar Montenegro, hicimos una mención en relación a los posibles nuevos votantes y proyectamos (a vuelo de halcón) algunos posibles escenarios. El errático andar de las campañas locales nos obligó a ahondar en algunos escenarios.
En el Partido de General Pueyrredon concurrieron a votar 395.000 de un padrón de 589.000, lo que representa el 67%. Se espera que la participación crezca en torno al 10 o 13%, por lo tanto, es probable que voten cerca 470.000 personas.
En este escenario existirían 75.000 nuevos votantes, además en las PASO hubo 40.000 votos en blanco y 15.000 votantes optaron por alternativas que no lograron superar el piso. En definitiva, estamos ante 130.000 posibles “nuevos votos”. Hacemos referencia a los nuevos votos posibles porque nos paramos del lado de las coaliciones en relación al análisis, descontando que cada una de las fuerzas parte de la base de conservar su electorado. Son 130.000 personas que podrían ser (o no) posibles de persuadir. Es mucho a esta altura.
Juntos por Cambio obtuvo 140.000 votos lo que representa algo más del 40%, Encuentro Marplatense se alzó con 110.000 algo más del 32% y La Libertad Avanza obtuvo 75.000 votos que resultan algo menos que el 22%. Estos porcentajes se relacionan directamente con el nivel de participación ya que, si los extrapolamos a una participación proyectada del 80%, el oficialismo obtendría algo más del 30% y el Encuentro el 23%. La apatía necesariamente se trasmite en las urnas, pero no sabemos verlo.

3 de cada 10 posibles votantes apoyarían la reelección de Montenegro y 2 cada diez se subirían al sueño de Fernanda Raverta. Si tomamos como referencia el total del padrón el resultado es aún más esclarecedor. Son pocos. Ninguno de los candaditos goza de apoyo popular masivo.
Por eso es tan importante que todos participemos en el proceso electoral, para no caer en la aquella apatía que trasmiten estas urnas. El sistema garantiza una representatividad real con una participación que supere el 80%, caso contrario los políticos deberían comprender que es indispensable asumir la responsabilidad de gestionar en base a consensos y no desde minorías que se creen mayoritarias.
Pero volvamos a los números, ya tendremos tiempo para filosofar.
Los estrategas de cada fuerza deberían analizar el nuevo escenario conformado por los 130.000 nuevos votos, aunque en el caso de Montenegro le basta con solo mantener sus 140.000 votos (lo explicaremos más adelante).
En los últimos días algunos consultores respetables hicieron mención a una posible (aunque temprana) tendencia en ese universo de nuevos votantes: 40% para la Libertad Avanza, 30% para UP y 20% para Juntos por el Cambio. Obviamente la referencia es a nivel nacional, pero supongamos que a nivel local se sostenga la tendencia nacional.
En nuestra ciudad la candidatura Javier Milei obtendría 52.000 de los nuevos votos, la de Sergio Massa 39.000 votos, mientras que la de Patricia Bullrich 26.000. Tanto Montenegro como Raverta contienen en gran medida el caudal de sus presidenciables, mientras que Demaio solo retiene el 75% de los votantes nacionales, repartiéndose el corte en partes iguales (tomando las PASO como referencia) entre JxC y EM. En definitiva, el candidato local de La Libertad Avanza podría tener 39.000 nuevos votos, Encuentro Marplatense 45.500 y Juntos por el Cambio 32.500. La diferencia entre Montenegro y Raverta apenas se reduciría en 13.000 votos.
En otras palabras: en el peor contexto posible (o imposible), Guillermo Montenegro le ganaría por 17.000 votos al Encuentro Marplatense, alcanzando casi el 37% de los votos. No estaría tan mal.
Este análisis está repleto de inconsistencias (técnicas), pero sirve para aproximarse a la forma en que cada uno de los candidatos debe encarar este tramo de la campaña y deja en evidencia que es casi imposible que el intendente pierda esta elección, así que tranquilos muchachos … en realidad no tan tranquilos.

Como dijimos, todo parece indicar que Guillermo Montenegro será capaz de retener los votos que obtuvieron los precandidatos presidenciales de Juntos, pero existe un problema: ¿Qué pasa si Patricia Bullrich deja de ser competitiva? Es allí en donde es clave que la campaña de Montenegro, hasta ahora casi inexistente, levante definitivamente vuelo.
Es decir, frente a casi todos los escenarios previsibles, el único ajeno a las decisiones (aciertos y errores futuros) del alcalde es una abrupta caída de Bullrich, e incluso en ese caso quizás la candidata a presidenta sea quien resulte incapaz a la hora de retener los votos de Larreta, pero es probable que el Intendente pueda lograrlo.
Es indispensable para evitar lejanos e improbables resultados adversos, que Montenegro no titubee y rápidamente retome el timón de su gestión que se muestra errática. Incluso parece haber perdido el “toque”: más allá de los problemas del día a día, el desembarco de Patricia Bullrich del último viernes fue catalogado como un “fracaso” por algunos medios nacionales. Lo ocurrido parece increíble en una organización política aceitada como simulaba ser el PRO, que por estos días cruje por casi todos lados.

Pero no solo existen diferencias puertas adentro de la coalición de gobierno: Gustavo Pulti se muestra mucho menos activo en esta etapa de la campaña (fue retirado de las publicidades de vía pública e incluso de redes sociales) mientras Fernanda Raverta opta por mostrarse con Axel Kicillof. Claramente parece un desencuentro. Perdón por el chiste malo, seguramente volverá a suceder, pero créanos que no hay mala intención.
En la vereda de enfrente dicen con cierta algarabía que “le comimos la Torre” a Raverta.
El gobernador podría ser el tramo de la boleta de UP mejor posicionado de cara a octubre y encarnaría el nuevo justicialismo según la percepción del propio Axel. Fernanda se abraza a esa última esperanza.
Para entender el peligro de llevar adelante una “kirchnerización light” de la campaña, recordemos que de los 4 ediles que ingresarían según el resultado de las PASO, 2 concejales reportan a Acción Marplatense, 1 representa al Frente Renovador y el restante al sector cercano a Leopoldo Moreau. Y llegar al 5º concejal parece más un sueño que una realidad, poco premio para semejante apuesta.
El kirchnerismo marplatense debe tener una motivación real a la hora de involucrarse en la campaña: Kicillof puede ser una respuesta asumiendo que la intendencia parece lejana. El Encuentro Marplatense se conformó como una coalición que podría funcionar solo siendo competitiva, es decir Gustavo Pulti se llevó en la negociación 2 de 4 posibles concejales y su diputación provincial, quizá con el diario del lunes fue demasiado bajo todo concepto. El ravertismo (insistimos con el “ismo”) no gana para sustos y a los reclamos internos debe sumarle que Manino Iriart renació de la mano de una mesa promotora de la candidatura de Massa. Todo muy difícil.
Por su parte, y sabiendo que lo suyo depende de la conjunción de casi todos los milagros posibles, Rolando Demaio levantó el perfil y emulando al Javier Milei en formato motosierra prometió reformas de fondo (sin mucho sustento) criticando duramente la gestión de Guillermo Montenegro. Repetimos: no existe en nuestra ciudad probabilidad alguna de un acuerdo de cúpulas entre Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza. Hay demasiadas cuentas pendientes. LLA debe trabajar en garantizar la tercera banca, para ello tienen que evitar o disminuir el corte del tramo local de la boleta. Será una misión difícil.

Para terminar, vale la pena recalar en el análisis del diputado Emilio Monzó (uno de los armadores de Bullrich que supo ser amigo, pero también en los últimos años enemigo de Macri), quien sostuvo en declaraciones a Radio Con Vos que “Cualquiera sea el resultado electoral, y si gana Milei con más razón, se terminó el esquema político de los últimos 20 años; si gana Milei, esto está estallado. Este sistema del 2001, 2003, está terminado: se rompen Juntos por el Cambio, el peronismo y todo lo que conocemos”.
En clave de temor, el ex presidente de la Cámara de Diputados por fin explicó la raíz del sorpresivo y al parecer estable voto libertario: romper todo lo que conocemos. Solo quedarían algunos sobrevivientes que tomarían vaya a saber uno qué camino.
Dicen que lo que no entra por la razón entra por el temor. La frase de Monzó destila terror, pero también bastante de razón. Aunque Ud. no lo crea.
Hasta la próxima.