Los políticos más influyentes de nuestra ciudad dejaron de lado sus aparentes insalvables diferencias para desayunar y retratar el momento para la posteridad en una ciudad que necesita más gestión que simulación. Mientras tanto la Ley Bases se topó con los resortes democráticos y la gestión municipal sigue a los tumbos.
Llegamos a la previa de los festejos por los 150 años de nuestra ciudad y la algarabía que embarga a buena parte de nuestros representantes les permitió olvidar las chicanas a las que nos tienen acostumbrados para hacerse un ratito y desayunar para la foto de la concordia política.
Desde este espacio celebramos que buena parte de nuestros dirigentes compartan una mesa con cierta periodicidad, ya que charlando se entiende la gente y podrían resolver muchos de los problemas que tenemos los simples mortales, pero permítannos dudar de lo provechoso de esa tertulia.
La “grieta” no se rompe con simulacros, es más: los simulacros no hacen más que exponer a los simuladores.
Es sabido por todos que muchos de los protagonistas del encuentro tienen una buena relación y es saludable que así sea, pero resulta extraño que no existió una foto para ilustrar la lucha contra la fallida reforma de la Ley Federal de Pesca, para manifestar el rechazo ante la posible y frustrada intención de quitar el beneficio de Zona Fría a nuestra ciudad o defender e impulsar un sistema similar al Previaje en épocas de vacas flacas.
El arte de la simulación es a la larga destructivo. Los involucrados actúan como si vivieran dentro de un reality en el que casi todo vale por un mísero punto de rating y luego salen juntos de jarana toda vez que las cámaras les brinden un poco de intimidad. No es que estemos recomendando Gran Hermano, pero es aplicable. Créannos.
Es verdad que la ocasión justifica consensos forzados y sonrisas obligadas, pero creemos que podrían hacer mucho más que simular. Sabemos que pueden hacerlo, son hombres y mujeres inteligentes que seguramente desean lo mejor para los vecinos de la ciudad que festejan, pese a que muchos de esos vecinos ni siquiera sabrán que están festejando, porque la fiesta es de unos pocos.
Hay muchas cuestiones urgentes para mejorar en Mar del Plata, imaginamos que hablaron de la crisis en la obra pública, la caída en el consumo, la discreta temporada, la desocupación, el estado del HIGA, la salud pública en general, la crisis en IOMA o el aumento de boleto.
No queremos creer que personas de Estado perdieron su valioso tiempo en trivialidades propias de cualquiera de nosotros, ya que si son capaces de dejar de lado esas diferencias que parecen insalvables en pos de una imagen imaginamos que habrán aprovechado esos minutos para conversar temas que le importan a alguien más que a ustedes y sus anfitriones. Seguramente fue así y muy pronto veremos plasmada esa conversación en mejoras reales en nuestra calidad de vida. Desde ya, muchas gracias por semejante gesto de adultez política.

Mientras tanto el gobierno nacional tropezó con algo que desde hace un tiempo se llama democracia e incomprensiblemente decidió tirar por la borda un mes de discusión parlamentaria y algunos acuerdos interesantes para lograr muchos de sus objetivos a corto y mediano plazo.
La sorpresiva vuelta a comisión de la Ley Bases dejó miles de teorías conspirativas plasmadas en redes sociales, además de un repetido y vergonzoso operativo de seguridad que incluso falló a la hora de cuidar la integridad de los diputados, pero una sola realidad: por impericia o por especulación el oficialismo dejó escapar la oportunidad de ganar oxígeno político y sumar algo de racionalidad y previsibilidad a la innegable crisis que estamos atravesando.
Párrafo aparte para la inexplicable fiebre tuitera que invadió al Presidente que no dudó en “marcar” a opositores para tildarlos, por sí o por dichos de terceros, de traidores y delincuentes.
Es destacable que no asistíamos a semejante desborde en redes sociales desde aquel Alberto Fernández, en plena pandemia, que brindaba con una lata de cerveza y saludaba a usuarios en ocasión de su cumpleaños o les deseaba suerte en algún examen.
Se empiezan a ver algunas similitudes que van más allá de la necesidad de dopamina.
Javier Milei personifica el “vamos por todo” casi tan bien como lo supo hacer Cristina Kirchner. La incapacidad para dialogar es un defecto compartido al igual que la impericia de sus entornos. Cuando el kirchnerismo mostró su peor cara la sociedad lo condenó. Es un antecedente que, más allá de la ebullición mediática que Milei aún aprovecha, el primer mandatario debería tener en cuenta, más aún si los pronósticos económicos no son del todo alentadores. Esperemos que reine la cordura.
Mientras tanto en nuestro pago chico la gestión de Guillermo Montenegro sigue a los tumbos.
Una inesperada demora en el depósito de los sueldos de los empleados municipales sacudió la modorra oficialista. Al parecer en la tarde del miércoles se completó el depósito de los haberes y el fin de semana tendremos la fiesta en paz.
En otro orden de cosas, lo que parecía una confirmación quedó en suspenso: el lunes indicamos que una nueva delegación de facultades para fijar la tarifa del Transporte Público era casi cosa juzgada, pero al parecer los ediles no estarían muy convencidos de aumentar el boleto a casi $700 sin que exista desde el Ejecutivo al menos alguna señal que indique que se está trabajando en resolver los problemas que enumeran desde el 2021 pero que siguen sin resolverse más allá de las emergencias y las prórrogas solicitadas y otorgadas.

No importa quien firme los informes relacionados con el Transporte Público, en los mismos siempre se aduce una crisis en la relación oferta y demanda que sólo puede resolverse con la implementación de medidas que tiendan a optimizar el servicio entendiendo el contexto de imprevisibilidad producto de la crisis.
Quizás sea necesaria una mesa ampliada de trabajo, que incluya al deliberativo, al Ejecutivo y también a los empresarios, para intentar encontrar una salida que les permita llegar mejor plantados al futuro escenario de licitación. Es una especie de consejo o sugerencia en este contexto de incertidumbre que afecta a cientos de miles de marplatenses.
Hasta aquí llegamos. La semana que viene será corta y este fin de semana los ojos estarán puestos en los festejos por el aniversario de Mar del Plata, festejos que pasarán desapercibidos en gran parte del territorio marplatense.
Esperamos que para los festejos por los 175 años la dirigencia de la ciudad esté a la altura de las circunstancias y entienda que Mar de Plata es algo más que el par de cuadras que rodean el Municipio.
Feliz cumpleaños Mar del Plata, por momentos no te merecemos.
Hasta la próxima.