Fue un fin de semana que dejó en evidencia que no es suficiente con las buenas intenciones del sector privado sin la coordinación del sector público. Un par de operaciones intentaron desestabilizar al tándem político local. ¿Continuará?.
Por suerte el destino nos brindó la posibilidad para reflexionar sobre los festejos por el 150º Aniversario de la ciudad de Mar del Plata.
Nuestra ciudad ha dejado en evidencia que las máximas capitalistas no siempre se verifican en la realidad: en algunas oportunidades no es suficiente con la sola intervención del sector privado.
La cuenta regresiva improvisada en el Paseo “Vieja Terminal” fue una actividad propia de un grupo de amateurs que nunca fueron capaces de prever que cientos de personas iban a acudir a un promocionado festejo pese a las condiciones climáticas. Sin ningún tipo de lugar a dudas los encargados del Ente de Turismo cuentan con acreditada experiencia para organizar un festejo acorde a lo que se merece nuestra ciudad, pero la centralidad forzada por un sector de la comisión organizadora transformó un momento único en un bochorno en dónde no faltaron insultos varios y alguna que otra escaramuza.
Semejante dislate quedó rápidamente en el olvido por la multitud que asistió a los eventos musicales, en el mejor fin de semana en materia turística. La concurrencia popular sirvió para disfrazar una opaca planificación.
Pero más allá de eso, quedó en un limbo de intrascendencia la ceremonia en la Catedral que tuvo lugar el día sábado, en la que el alcalde aprovechó su rol de anfitrión para mostrar una foto que sirvió de señal puertas adentro de PRO.
El peso de conducir los destinos de una ciudad como Mar del Plata lo ubican a Guillermo Montenegro a la altura de cualquiera de los integrantes del grupo de gobernadores de la fuerza política que a estas horas coquetea con una fusión con La Libertad Avanza pero que aún carece de un liderazgo unificado.
Aunque su entorno no lo confirme, Montenegro se siente con serias posibilidades de construir una candidatura a gobernador con el apoyo de propios y el visto bueno de sus socios locales. Si algo quedó demostrado este fin de semana es que el tándem que conforman Montenegro y Abad goza de muy buena salud, y no sería extraño que la voluntad de ambos exceda la de sus propios partidos. La política tiene la mirada puesta más allá de la coyuntura, pese a que son infinitos los problemas por resolver fuera de la burbuja de sonrisas forzadas al momento de cortar una torta que ni siquiera se asemejaba a lo prometido. Si, leyeron bien: ni siquiera la torta estuvo a la altura de las circunstancias.
Para sorpresa de muchos hubo durante el fin de semana un par de operaciones políticas que llamaron la atención.

En épocas libertarias las operaciones suelen surgir desde una decena de cuentas de la red social X, para luego ser replicadas por el mismísimo presidente o su entorno y así tomar estado público. Algunas de esas cuentas denunciaron que Montenegro había pagado por medio del EMTUR una suma cercana a los $50.000.000 en concepto de publicidad a una productora ligada a los programas de Mirtha Legrand y Juana Viale. Casualmente el intendente participó en el programa en el que Mirtha Legrand deslizó algunas críticas a Javier Milei y parece que no esto no cayó nada bien en cercanías del poder, justo el mismo fin de semana en el que Milei arremetió contra el Cosquín Rock, festival que una productora organiza hace muchos años con singular éxito y del que poco o nada tiene que ver la gobernación de Córdoba, pero como vivimos en épocas en las que el absurdo y la desinformación son moneda corriente todo se mezcló y tanto el gobernador cordobés como el intendente marplatense quedaron indicados como parte de la “casta” que malgasta recursos públicos y nos los vuelca por ejemplo a subsidiar el transporte. Este es el nivel de discusión por estas horas.
Es realmente difícil sostener el nivel de enfrentamiento absurdo que existe en estos días en nuestro país, en el que los políticos se “pelean” y las consecuencias las pagan los ciudadanos de a pie.
Pero aquí no termina la novela, porque los carpetazos volaron. El domingo se publicó en un periódico nacional una investigación en la que se denuncia la existencia de un “chocolate radical” en relación al uso de fondos públicos para fines políticos o personales en la legislatura bonaerense. Resulta llamativo que en la bajada de la nota, que a fuerza de ser sinceros no aporta mucho más que un relato refritado y algún nombre propio cuya participación ya fue desmentida por el radicalismo platense y bonaerense, queda en evidencia un esfuerzo por mencionar explícitamente al Senador Nacional por la Provincia de Buenos Aires Maximiano Abad en épocas en las que parece inevitable el debate por la derogación del DNU 70 en la Cámara Alta, y más extraño resulta cuando recordamos que fue el mismísimo Sergio Massa quien involucró a Abad en plena campaña electoral. Casualmente, en un mundo en el que las casualidades no existen, un tuitero vinculado al ala dura del PRO se encargó de replicar la denuncia e instalar el tema en el círculo en el que hoy parece que se dirimen las internas políticas: lo que supo ser Twitter y ahora se llama X.
Para aquellos que intentamos leer bajo el agua a riesgo de ahogarnos fueron dos “carpetazos” casi en simultáneo dirigidos a un tándem que muestra poder y autonomía en la provincia de Buenos Aires, y que no duda en desafiar incluso algunos vientos que soplan fuerte puertas adentro de sus propios partidos.
Es difícil siempre pensar más allá de lo evidente, pero en este caso el azar no parece ser una opción.
Mientras tanto en nuestra ciudad todo sigue más o menos igual que la semana pasada. El expediente relacionado al estacionamiento medido parece naufragar en un mar de dudas, la oposición no despierta más allá de alguna esporádica crítica, pese a que esté fin de semana largo tuvieron material de sobra, y el tratamiento del aumento de boleto, agravado por la quita de subsidios para los usuarios que no se encuentran alcanzados por algún beneficio, sigue sin mayores definiciones.
En relación al aumento en el transporte corrió fuerte el rumor que las empresas prestatarias habrían quitado unidades de circulación utilizando este artilugio como variable de ajuste para garantizar cierta rentabilidad hasta que se resuelva la cuestión de fondo. Quizás algún concejal presente un pedido de informe o sigan mirando para otro lado.
Podríamos afirmar a riesgo de equivocarnos que la política local firmó una especie de tregua para no politizar los festejos por el aniversario de la ciudad, que además coincidió con las tantas incertidumbres que reinan por estas horas.
Lo cierto es que como bien dice la canción “Se acabó, el sol nos dice que llegó el final por una noche se olvidó que cada uno es cada cual. Vamos bajando la cuesta que arriba en mi calle se acabó la fiesta”.
Hasta la semana que viene.