La legisladora encabezó una delegación de diputados libertarios invitada por el gobierno chino. El hermetismo, la visita a Huawei y los vínculos con leyes votadas por los propios viajeros desataron críticas y expusieron una contradicción incómoda para Javier Milei.
El viaje a China de un grupo de diputados de La Libertad Avanza dejó más preguntas que respuestas y colocó en el centro de la escena a la legisladora marplatense Juliana Santillán. Presidenta del grupo parlamentario de amistad con China, Santillán encabezó una comitiva que mantuvo la misión en reserva hasta que su existencia se filtró en redes sociales, obligando a explicaciones tardías y contradictorias.
La delegación estuvo integrada por libertarios como Mariano Campero, Guillermo Montenegro, Álvaro Martínez y María Cecilia Ibáñez, además de los diputados del PRO Martín Ardohain y Emmanuel Bianchetti. También participó María Fernanda Araujo, ex diputada que ya no ocupa una banca. Sin embargo, el foco quedó puesto en Santillán, no solo por liderar el viaje sino por el trato protocolar diferencial que habría recibido durante su estadía en el gigante asiático.
La polémica se profundizó cuando la propia diputada admitió que la gira fue organizada por el área de asuntos exteriores de China, aunque luego intentó matizar el impacto señalando que los gastos fueron afrontados de manera individual. La falta de información previa y la confusión posterior encendieron críticas incluso dentro del Congreso, tratándose de una actividad institucional del grupo que Santillán preside.
El punto más sensible fue la visita a Huawei, empresa estratégica para China y considerada una amenaza por Estados Unidos. El gesto resulta particularmente problemático en un contexto internacional marcado por la ofensiva de Donald Trump para frenar la influencia de Beijing en América Latina, y deja a Javier Milei atrapado en una contradicción: un presidente que en campaña rechazó vínculos con “regímenes comunistas”, pero que en el gobierno sostiene acuerdos comerciales con China.
A esto se suma un dato clave: varios de los diputados que viajaron habían votado previamente un convenio bilateral que otorga beneficios fiscales a empresas chinas. Que una delegación financiada u organizada por actores potencialmente beneficiados por esas normas haya incluido a quienes las aprobaron abrió cuestionamientos éticos y legales por posibles dádivas internacionales.
Lejos de fortalecer la agenda exterior argentina, el viaje encabezado por la marplatense Santillán terminó exponiendo opacidad, doble discurso y un flanco político que complica al oficialismo tanto puertas adentro como en su alineamiento internacional.