El secretario general del sindicato de motoristas, Alam Veltri, advirtió que el sector ya parte desde una base frágil, alertó por el impacto potencial de los cambios laborales que impulsa el Gobierno y no descartó organizarse si la reforma agrava la situación.
El debate por la Reforma Laboral que promueve el gobierno de Javier Milei sumó una nueva voz de preocupación en Mar del Plata. El secretario general del Sindicato de Motoristas (SICAMM), Alam Veltri, reconoció que el proyecto genera dudas profundas en un sector que, aseguró, viene de años de inestabilidad y condiciones laborales dispares.
En diálogo con LoQuePasa.net, Veltri describió un escenario atravesado por la incertidumbre. “No tenemos claro hacia dónde nos empuja la reforma, si terminará siendo un alivio o un golpe más”, expresó, al tiempo que remarcó que el rubro no estuvo entre los focos centrales de la discusión. “Es un cambio complejo, sensible, pero a nosotros parece dejarnos en los márgenes. Por eso hoy lo que sentimos es duda, más que certezas”, analizó.
El dirigente planteó que el punto de partida ya es crítico. “Somos, de por sí, un eslabón vulnerable: apenas una fracción de los motociclistas está formalmente contratada y miles trabajan por cuenta propia”, señaló. Según afirmó, alrededor del 80% de los motoristas de la ciudad no están registrados, mientras que solo un segmento reducido posee empleo en relación de dependencia.
Veltri dimensionó el peso del sector a nivel local: “La ciudad tiene una comunidad muy grande de motoqueros, cerca de 2.000 personas; no es un dato menor dentro del mapa laboral marplatense”, indicó, y destacó que la informalidad viene acompañada por un déficit de controles sobre las empresas de reparto y logística. “No hay reglas claras para las firmas del rubro y eso alimenta la precariedad”, sostuvo.
El sindicalista evitó pronunciarse de forma taxativa hasta conocer el texto final, aunque marcó una línea roja: “Si las modificaciones complican aún más el panorama, vamos a estar listos para articular respuestas y discutir criterios a escala nacional”, advirtió, sin dar por confirmado ese camino: “Aún falta, no está dicha la última palabra”.
La inseguridad que no cede
Además del debate laboral, la inseguridad diaria apareció como una inquietud recurrente. Veltri expuso que los hechos de robo de motos y arrebatos en zonas puntuales mantienen una lógica de “bandas rápidas y coordinadas”. “Hay corredores urbanos donde la presencia policial es visible, pero no alcanza: hay sectores de la ciudad donde actúan en grupo, en horarios inesperados, y no te dan tiempo de reacción”, relató.
“La mayoría de los compañeros usa su moto para trabajar; cuando se la quitan no pierden un objeto, pierden su ingreso”, reflexionó. Ese mismo enojo, explicó, empuja a algunos a recuperar sus unidades por mano propia. “Es desesperación, no lo cuestiono, pero todos sabemos el nivel de riesgo que implica”, agregó.
Finalmente, el titular del SICAMM resaltó avances recientes en el plano de las inspecciones. “La semana pasada hubo un operativo en un centro de viandas: 17 motos estaban sin registrar”, ejemplificó. “La idea es que, mediante estos controles, pronto la mayoría de los motoristas esté en un marco formal”, concluyó.