La Asamblea en Defensa de la Biblioteca de Playa Serena realizó una protesta en el centro de la ciudad para visibilizar su pedido de designación de bibliotecarios. La falta de personal afecta gravemente el funcionamiento del espacio cultural.
Vecinos del barrio Playa Serena, nucleados en la Asamblea en Defensa de su biblioteca, llevaron su reclamo al centro de Mar del Plata con una manifestación en la peatonal San Martín. Con pancartas y volantes, pidieron la designación inmediata de dos bibliotecarios para que el espacio pueda funcionar de manera adecuada.
Actualmente, la biblioteca opera solo dos días a la semana debido a la inminente jubilación de su única bibliotecaria, quien se despedirá del cargo el próximo 21 de enero. “Hace meses que venimos advirtiendo sobre esta situación. Enviamos notas, juntamos 900 firmas y contamos con el apoyo de instituciones educativas y sociales, pero aún no tenemos respuestas concretas”, señalaron desde la Asamblea.
Durante la protesta, los manifestantes entregaron una carta dirigida al intendente Guillermo Montenegro, exigiendo el nombramiento inmediato del personal. Aunque un secretario del jefe comunal informó que la designación se realizaría en febrero, los vecinos manifestaron su descontento por la falta de confirmación formal.
“La comunicación fue oral, mientras que nuestros reclamos siempre fueron presentados por escrito. Necesitamos compromisos claros y oficiales, no evasivas. Solicitamos dos profesionales para garantizar el funcionamiento de lunes a sábado, en turnos mañana y tarde”, remarcaron.
La Asamblea también expresó su inquietud por el cierre de otras bibliotecas barriales en Mar del Plata. “No permitiremos que esta biblioteca cierre sus puertas. Es un derecho de la comunidad contar con acceso a la información y a la lectura, y exigimos que las autoridades municipales asuman su responsabilidad”, enfatizaron.
El próximo sábado 18, a las 15, se realizará una nueva reunión de la Asamblea en la biblioteca de Playa Serena para definir las próximas acciones a seguir. Además, lamentaron que no se haya previsto un traspaso ordenado de la gestión antes del retiro de la bibliotecaria, lo que pone en riesgo proyectos culturales clave para el barrio.