La celebración fue presidida por el vicario general Hernán David y reunió a fieles, sacerdotes y autoridades. Destacaron el llamado a vivir una Iglesia “en salida” y comprometida con los más vulnerables.
En el marco del primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco, se celebró una misa en su memoria en la Catedral, con una importante participación de fieles de toda la diócesis.
La ceremonia fue presidida por el vicario general, presbítero Hernán David, y concelebrada por una veintena de sacerdotes, en comunión con el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando, y con los obispos argentinos que, en simultáneo, se encontraban celebrando en la Basílica de Luján por el eterno descanso del Pontífice.
Previo a la misa, jóvenes llevaron adelante un momento misionero en las inmediaciones, donde dialogaron con vecinos y compartieron frases y enseñanzas del Papa. Durante la celebración también participaron numerosos integrantes de los Hogares de Cristo, junto a otros fieles.
Entre las autoridades presentes se destacaron el intendente del Partido de Mar Chiquita, Walter Wischnivetzky, concejales y representantes de las Fuerzas Armadas. Además, enviaron sus salutaciones el senador nacional Maximiliano Abad y el presidente del Concejo Deliberante, Emiliano Recalt.
En su homilía, el padre David expresó: “ante todo, damos gracias a Dios por su vida y por lo que Dios quiso regalar a la Iglesia”, y convocó a que “más allá de hablar del legado, lo tomemos como un camino para la vida, para la vida en la Iglesia, en la comunidad”.
Retomando el Evangelio, planteó el interrogante sobre “qué signos, qué señales nos dejó este Papa argentino” y subrayó que su legado no debe quedar solo en el recuerdo, sino traducirse en acciones concretas.
En ese sentido, recordó algunas de las frases más emblemáticas del pontificado, como “una Iglesia en salida”, “una Iglesia pobre para los pobres”, “pastores con olor a oveja” y “nadie se salva solo”, entre otras, como expresiones que trazan un rumbo claro para la Iglesia actual.
Al finalizar la jornada, el padre Charly Olivero brindó la charla “Una Iglesia sencilla y cercana: el legado vivo del Papa Francisco”, donde profundizó sobre la vigencia de su mensaje.
La celebración dejó como mensaje central la necesidad de construir comunidades abiertas, poner en el centro a los más vulnerables y sostener la esperanza, aún en tiempos difíciles, como parte del compromiso cotidiano de vivir el legado de Francisco.