Publicidad sin control: crece la cartelería en espacios públicos turísticos de Mar del Plata

Publicidad sin control: crece la cartelería en espacios públicos turísticos de Mar del Plata

En la bajada a Cabo Corrientes y a lo largo del Paseo Galíndez se multiplicaron en los últimos meses los carteles publicitarios, muchos de ellos ubicados sobre la vereda. Mientras el municipio promueve el cuidado del espacio público, avanza una ocupación cada vez más visible y desordenada.

23 de enero de 2026

La presencia de cartelería publicitaria en sectores turísticos de Mar del Plata avanza a un ritmo acelerado y genera cada vez más cuestionamientos. En la bajada a Cabo Corrientes y en todo el Paseo Galíndez, hasta Playa Varese, se instalaron numerosos dispositivos de publicidad que, en algunos tramos, se encuentran separados por escasos metros y emplazados directamente sobre la vereda.

 

Las imágenes dan cuenta de una situación que no pasa desapercibida para vecinos y turistas: estructuras de gran porte que reducen el espacio de circulación peatonal, alteran el paisaje costero y convierten a uno de los paseos más emblemáticos de la ciudad en una especie de corredor comercial al aire libre.

La contradicción se vuelve evidente si se tiene en cuenta que, en paralelo, el gobierno municipal difunde en redes sociales campañas y videos sobre la importancia de “cuidar el espacio público” y preservar los sectores comunes para el disfrute de todos. Sin embargo, poco se dice sobre el avance de la publicidad privada en zonas sensibles desde el punto de vista urbanístico y turístico.

 

El tema no es nuevo. Hace exactamente un año, el concejal de Unión por la Patria, Diego García, había presentado un pedido de informes en el Concejo Deliberante donde advertía sobre la instalación de cartelería en la vía pública que obstruye el tránsito peatonal. En esa oportunidad, también denunció que los dispositivos no contaban con el correspondiente tratamiento legislativo ni con una autorización formal del cuerpo deliberativo.

 

“La ocupación del espacio público con fines comerciales debe ser regulada y discutida en el Concejo, porque afecta directamente a los vecinos y a quienes visitan la ciudad”, había señalado entonces el edil.

 

A pesar de aquel reclamo, la situación no solo no se revirtió sino que se profundizó. La cartelería se expandió en sectores estratégicos del frente costero, generando dudas sobre los controles municipales, los permisos otorgados y el impacto real sobre la movilidad y el paisaje urbano.

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