Mientras el municipio busca ingresos por la explotación publicitaria de mobiliario urbano, el Consorcio Punta Mogotes proyecta un negocio significativamente mayor por la publicidad en su complejo.
El tratamiento de los procesos licitatorios para la explotación de publicidad en espacios públicos deja al descubierto diferencias notorias entre las iniciativas impulsadas por el municipio y el Consorcio del Complejo Punta Mogotes. Más allá de los objetivos y las responsabilidades institucionales, la diferencia económica entre ambas propuestas genera debate.
Por un lado, el Consorcio Punta Mogotes lanzó un llamado a licitación para concesionar los derechos publicitarios de 640 metros de espacio público, con una base de $37,5 millones, y otros 190 metros correspondientes a refugios de guardavidas y colectoras, con un mínimo de $12,5 millones. En total, la licitación estima ingresos de $50 millones. Según pudo saber LoQuePasa.net, la competencia entre oferentes podría elevar ese monto hasta los $90 millones.
En contraste, el municipio busca aprobar en el Concejo Deliberante un pliego para concesionar la instalación, reacondicionamiento y explotación publicitaria de mobiliario urbano. La propuesta incluye 400 refugios existentes y otros 50 nuevos, junto con 200 pantallas luminosas, 60 casillas de guardavidas, dos mil banderolas, 1.200 carapantallas, ocho tótems led y ocho pórticos publicitarios.

El monto base que estima el municipio asciende a $6,6 millones anuales por un plazo inicial de 10 años, prorrogables por hasta un 33%. Sin embargo, el esquema de recaudación se basa principalmente en un porcentaje sobre la facturación mensual neta del concesionario, cuyo detalle dependerá de las ofertas que se presenten. Desde la oposición se criticó la baja recaudación inicial, estimada en un canon de $550.000 mensuales, lo que se traduce en apenas $18.000 diarios.
Esta comparación revela una brecha significativa entre ambas propuestas: mientras Punta Mogotes podría captar ingresos cercanos a los $90 millones solo en concepto de cartelería, el municipio espera recaudar un total inicial de $6,6 millones al año, con un esquema de ingresos variables cuya eficacia dependerá de los oferentes.
Debate político y modelo de gestión
Las diferencias económicas entre ambos procesos no pasan desapercibidas. Desde sectores de la oposición municipal destacan que el modelo del Consorcio Punta Mogotes podría servir como ejemplo para optimizar los ingresos por publicidad en la ciudad. Además, cuestionan la falta de previsión de ingresos más sustanciales por parte del municipio, considerando el alcance y la escala de los espacios ofrecidos.
En paralelo, el debate sobre el manejo de los recursos públicos y la capacidad de negociación en las concesiones suma un componente político que refleja las tensiones en la administración de los bienes comunes en Mar del Plata. Mientras tanto, la ciudadanía observa con atención el impacto que estas decisiones tendrán en las arcas municipales y en la imagen urbana de la ciudad.