Procesaron a dos hombres por organizar fiestas clandestinas durante la pandemia

Procesaron a dos hombres por organizar fiestas clandestinas durante la pandemia

Se trata de dos jóvenes rosarinos que habían alquilado una casa en Punta Mogotes, en enero de 2021. Se les imputa los delitos de desobediencia y propagación de epidemia. Además los embargó por cinco millones de pesos cada uno.

23 de noviembre de 2021

En línea con el pedido de la Fiscalía Federal N°2 de Mar del Plata, el responsable del Juzgado Federal N°1 de dicha jurisdicción, Santiago Inchausti, procesó a dos hombres oriundos de la ciudad de Rosario por los delitos de desobediencia y propagación de epidemia, por haber organizado, en enero pasado, una fiesta clandestina a la que habrían concurrido unas 500 personas.

 

En ese momento se encontraban vigentes las restricciones dispuestas por el Poder Ejecutivo Nacional por la pandemia del virus COVID-19.

 

Además, el magistrado trabó un embargo por cinco millones de pesos por cada acusado, a fin de garantizar una eventual pena pecuniaria o las costas del proceso y el aseguramiento de las responsabilidades civiles emergentes.

 

El caso

 

La fiesta de la que surge la imputación se realizó en una casa ubicada sobre la Avenida de los Trabajadores y la calle Racedo, la cual habían alquilado los dos jóvenes.

 

Efectivos policiales que concurrieron a la vivienda, constataron la presencia de 500 jóvenes, de entre 20 y 30 años, que se encontraban tomando alcohol y escuchando música a alto volumen, y quienes se retiraron sin mayores inconvenientes cuando llegó la policía. Esta no habría sido la única fiesta, de acuerdo con el testimonio de vecinos y vecinas, y de funcionarios policiales que declararon haber acudido a la misma dirección, en tres oportunidades previas.

 

Un agente municipal declaró que la vivienda fue alquilada por dos grupos distintos de jóvenes, ambos de la ciudad de Rosario. Sin embargo, otro agente de la patrulla municipal señaló: “si bien en ambas plantas en teoría había inquilinos que manifestaron no conocerse entre sí, lo cierto es que por el costado y mediante una escalera que conecta ambos pisos, los jóvenes subían y bajaban, razón por la que la fiesta se llevaba a cabo evidentemente en ambos lugares y de forma compartida”.

 

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