El adjudicatario de la UTF Blaya Beltrán Norte busca alterar condiciones del pliego para eliminar la playa pública equipada, y ampliar el sector de sombrillas fijas. El Ente de Turismo respaldó la posibilidad de cambios y estalló la polémica. La Cámara de Balnearios lo rechazó y advierte un antecedente riesgoso.
El Concejo Deliberante quedó envuelto en una fuerte controversia tras conocerse la intención del adjudicatario de la Unidad Turística Fiscal Blaya Beltrán Norte de modificar parte del pliego de licitación, particularmente el requisito de mantener una playa pública equipada y habilitación para ampliar el sector de sombrillas fijas.
El debate se intensificó luego de que el Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc) emitiera un informe avalando la posibilidad de introducir cambios en las condiciones establecidas originalmente en la licitación.
En su respuesta oficial, el Emturyc sostuvo que “se valora favorablemente toda iniciativa que contribuya a mejorar los servicios, la infraestructura y la calidad de los espacios costeros”, destacando que las mejoras planteadas “aparecen orientadas a jerarquizar el espacio y ofrecer mayores prestaciones”.
El organismo municipal afirmó además que los cambios permitirían “dinamizar la economía del sector”, potenciando el empleo y la actividad turística. Sin embargo, advirtió sobre la “importancia de preservar los sectores destinados al uso público y garantizar el equilibrio entre la explotación concesionada y el libre acceso ciudadano”, en línea con la política local de playas públicas equipadas.

El documento también subrayó que una eventual compensación por obras adicionales “podrá representar una oportunidad única para canalizar recursos hacia intervenciones de interés comunitario”, en consonancia con la estrategia de participación público-privada que impulsa la gestión municipal.
Reacción del sector y advertencia legal
La postura del Emturyc encendió alarmas entre operadores del sector: la Cámara de Empresarios de Balnearios, Restaurantes y Afines (CEBRA) presentó una nota formal ante el Concejo Deliberante expresando su rechazo a las modificaciones posadjudicación, señalando que habilitar cambios al pliego tras la licitación “marca un antecedente peligroso” para futuras concesiones.
Incluso, algunos ediles opositores deslizan que quienes participaron del proceso licitatorio sin resultar adjudicados podrían iniciar acciones legales contra el municipio por alterar condiciones ya definidas y adjudicadas.
Efecto dominó en el frente costero norte
El debate no se limita a Beltrán Norte. Desde el Concejo confirmaron que hay otros adjudicatarios del frente costero norte que también buscan avanzar con cambios similares respecto a los pliegos firmados, lo que anticipa nuevos pedidos de “revisión” de condiciones y un escenario de mayor tensión política e institucional.
Mientras se analizan los pedidos y la postura oficial, la discusión quedó abierta: ¿se trata de una actualización para mejorar servicios o de un cambio de reglas que pone en riesgo el modelo de playa pública equipada que Mar del Plata busca consolidar?.
La respuesta podría definir no solo el futuro de Beltrán Norte, sino el rumbo del modelo de gestión costera en toda la ciudad.