El espacio público será apadrinado por el empresario Gustavo Sofovich y el medio Infobae, que anunciaron obras de puesta en valor. La iniciativa genera interrogantes por el valor estratégico del lugar, los antecedentes de interés privado sobre la plaza y la falta de información previa del municipio.
La Plaza del Agua, uno de los espacios públicos más emblemáticos de Mar del Plata y un punto neurálgico del corredor comercial Güemes, quedó en el centro de una nueva discusión política a partir del acuerdo de padrinazgo que el Municipio cerró con el empresario Gustavo Sofovich y el medio Infobae, propiedad de Daniel Hadad.
El convenio ya fue firmado y, según se informó el propio medio capitalino, las obras comenzarían en los próximos días. En Mar del Plata nada se sabía oficialmente. Sin embargo, la iniciativa abrió interrogantes que exceden la cuestión estrictamente urbanística: ¿se trata solamente de un padrinazgo para recuperar un espacio público o existe algo más detrás del proyecto?.
La pregunta cobra especial relevancia por tratarse de una plaza que, por su ubicación y características, fue históricamente considerada un punto de enorme valor para la ciudad. Además, en distintos momentos hubo grupos empresarios que manifestaron interés en avanzar sobre ese sector estratégico del centro comercial Güemes.
El convenio también genera cuestionamientos por la forma en que se conoció. El Concejo Deliberante no habría sido informado previamente sobre el acuerdo y la propia ciudad tomó conocimiento de la iniciativa a partir de una publicación de un medio nacional, antes que por una comunicación institucional hacia los representantes legislativos locales e incluso la propio población.

El programa de padrinazgo de plazas fue una idea de Agustín Neme durante la gestión del intendente en licencia Guillermo Montenegro y contempla acuerdos con privados interesados en colaborar con la recuperación de espacios urbanos.
En este caso, el proyecto contempla el reemplazo de luminarias, mejoras en las veredas y el parquizado, la restauración de las fuentes de agua y la incorporación de juegos interactivos y didácticos.
Sofovich explicó que la intención es “devolverle algo a una ciudad que le dio tanto a mi familia y que está en el corazón de todos los argentinos”.
La puesta en valor puede resultar positiva para un espacio que necesita mantenimiento. Pero, por el peso simbólico y estratégico de la Plaza del Agua, el debate político pasa ahora por otro lado: ¿qué recibe el Municipio, qué reciben los padrinos y, fundamentalmente, a cambio de qué se entrega la administración de un espacio público tan sensible?