El “Milrayitas” se impuso 95-64 ante el “Cervecero” en el Polideportivo Islas Malvinas, en el regreso del clásico marplatense. Sebastián Vega, con 18 puntos, fue el máximo anotador del equipo ganador y también el goleador del partido.
El clásico del básquet marplatense volvió a escena después de casi dos años y tuvo un claro ganador. Peñarol derrotó a Quilmes por 95-64 en el Polideportivo Islas Malvinas, en el marco de la Copa “Mar del Plata, todo lo que sí”, y se quedó con un partido que tuvo un desarrollo mucho más parejo en las tribunas que dentro de la cancha.
La expectativa estaba puesta también en el regreso del público a un clásico que había quedado suspendido tras los graves incidentes registrados en el último enfrentamiento amistoso. Esta vez, un importante operativo de seguridad acompañó la jornada y el espectáculo se desarrolló con normalidad, sin que se registraran disturbios.
En el rectángulo, las diferencias aparecieron rápidamente. Quilmes comenzó arriba 3-0, pero Peñarol respondió con un parcial de 17-0 que cambió por completo el trámite. Con mayor intensidad defensiva y eficacia ofensiva, el equipo dirigido por Leandro Ramella tomó el control y cerró el primer cuarto 29-16.
La distancia se hizo todavía mayor en el segundo período. El “Milrayitas” castigó desde el perímetro, aprovechó la jerarquía de sus incorporaciones y llegó al descanso con una ventaja contundente de 58-29.
Sebastián Vega, uno de los jugadores que regresó al club tras su paso por Boca, fue la principal figura ofensiva de Peñarol con 18 puntos. Franco Giorgetti también tuvo una actuación destacada y terminó con 14 unidades.
Quilmes intentó reaccionar después del entretiempo y mostró otra actitud. Manuel Alonso, con 13 puntos, y Bryce Beamer, con 12, encabezaron la ofensiva del equipo de Sebastián Saborido. Sin embargo, la amplitud de la rotación de Peñarol le permitió sostener el dominio y administrar la diferencia.
El último cuarto terminó siendo un trámite. Con el partido definido, ambos entrenadores aprovecharon para darle minutos a otros jugadores y juveniles.
El 95-64 marcó el regreso del clásico con una contundente victoria de Peñarol y una fiesta en las tribunas. Para Quilmes, en plena preparación para afrontar la Liga Argentina, quedó por delante el desafío de seguir ajustando un plantel que buscará pelear por el ascenso.