¿Para qué?

¿Para qué?

Kicillof rubricó parcialmente el calendario electoral y algunas fuerzas políticas se quitaron la modorra. La falta de acuerdos derivó en la suspensión de la sesión del H.C.D. El rol de los mismos de siempre.

17 de abril de 2023

Hace tan solo unos días hacíamos referencia a la quietud de gran parte del arco político que está a la espera de decisiones que exceden su propia voluntad. Esa modorra se vio en parte alterada en los últimos días.

 

La decisión del gobernador de confirmar, al menos parcialmente, el calendario electoral en la provincia de Buenos Aires vino de la mano de un nuevo lanzamiento de Fernanda Raverta cómo pre candidata a la intendencia, quizás empujada por las intenciones de Manino Iriart que, al compás de Daniel Scioli, intentará encontrar su espacio compitiendo en las primarias.

 

Lo de Raverta parece ser una especie de operativo clamor de los propios con algunos errores repetidos. La mandamás del ANSES deberá hacer algo más que recorrer algunos sectores olvidados de nuestra ciudad y recurrir nuevamente al juego de palabras que incluye la felicidad de los marplatenses y batanenses para ser competitiva.

 

Esta vez parecería que la estrategia viene acompañada de un glosario de buenas intenciones expuesto por el gobernador Kicillof y sus ministros. Mar del Plata es clave para las aspiraciones del ex ministro de economía si es que termina por decidirse por buscar su reelección. Los niveles de aprobación de su gestión y las respuestas vagas en torno a algunas cuestiones de incumbencia provincial pueden hacer tambalear la ingeniería electoral del FDT.

Resulta llamativo como los nombres fuertes del FDT repiten un sinfín de frases hechas cuando un micrófono se les cruza en el camino. La apelación a una supuesta proscripción a Cristina Fernández de Kirchner en un intento por reflotar la mística que alguna vez supieron construir es un objetivo muy complicado en este contexto de descreimiento, inseguridad e inflación.

 

Por su parte Gustavo Pulti también decidió jugar sus cartas de cara a las PASO de la mano de una iniciativa vinculada a escuchar las necesidades de los vecinos. Pulti ocupó todos los cargos que un político puede ocupar en nuestra ciudad. Supo reconstruirse una y otra vez hasta lograr la intendencia e incluso logró ser reelecto. Su presencia eclipsa cualquier intento de renovación real del partido de la ciudad, pero a su vez es necesaria porque los votos de AM tienen nombre propio. En una entrevista concedida esta semana no cerró la puerta de posibles acuerdos con otras fuerzas. El coqueteo con diversos sectores del justicialismo es constante y conocido.

 

La falta de recambio en Acción Marplatense quizás encuentra parte de su explicación en la fuga de dirigentes que supieron ocupar la segunda línea del partido. Santiago Bonifatti decidió sumarse al equipo de Guillermo Montenegro y logró mantenerse contra viento y marea al frente de la secretaría de Gobierno. Otro que en su momento parecía ser el elegido para la sucesión fue Ariel Ciano, que obnubilado por la versatilidad de Sergio Massa selló su pase al Frente Renovador y hoy se dedica a ser parte de la tribuna twittera con cargos públicos que apoyan la gestión del oriundo de Tigre en el Ministerio de Economía.

 

La confirmación de la fecha de las PASO no alteró significativamente los ánimos en el oficialismo, tampoco en los seguidores de Milei ni en el FIT. Montenegro juega a ser el equilibrista del PRO, el radicalismo disfruta de la interna, las fuerzas ligadas al León apuntan a trascender incluso los cargos locales y la izquierda se prepara para protagonizar unas primarias tratando de evitar que los excesos disruptivos tanto de la nueva derecha como de Grabois no perjudiquen sus posibilidades electorales.

 

Más allá de este panorama hay una pregunta de fondo que incluso puede explicar muchos de los desencantos ciudadanos cotidianos: ¿Para qué?.

 

¿Para qué hacen todo esto? ¿Para qué quieren hacerse del poder? ¿Para qué quieren representar a miles de vecinos?.

 

La última sesión del oncejo Deliberante se suspendió por falta de despachos, es decir no había expedientes para tratar porque las comisiones no avanzaron en los consensos necesarios sobre determinados temas. Alguno dirá que los concejales del FDT debían decir presente en las manifestaciones en contra del poder judicial que se llevaron adelante justamente el jueves, pero lo cierto que había apenas 20 expedientes para tratar en el plenario.

Resignarse a afirmar que quizás no sea mucho lo que se puede hacer desde la gestión local es exasperante para los que diariamente sufren de la inseguridad, el deficiente servicio de transporte y el desmanejo de la salud pública, solo por mencionar algunos de los problemas que surgen en cualquier estudio de opinión pública. Estamos tan adormecidos que parece que asumimos la frustración como algo inevitable.

 

Es mucho lo que se puede hacer para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, pero es necesario saber para qué los postulantes quieren ocupar los lugares por los que pelean contra viento y marea. Es una asignatura pendiente de los procesos electorales, casi nunca nos dicen para qué.

 

Hasta hoy, aún desconocemos el resto del calendario electoral provincial, vamos a escuchar hasta el cansancio frases ajenas en la boca de aquellos que aspiran a llamar la atención del votante, pero esas palabras caen en el vacío cuando no se transforman en respuestas a problemas que parecen desconocer.

 

Podríamos preguntar imaginariamente a cada uno de los mencionados en esta nota para qué hacen lo que hacen, y posiblemente los argumentos serían tan repetidos como decepcionantes. Los conocemos, son los mismos protagonistas. La discusión siempre gira en torno a los mismos problemas, que no se resuelven y por eso se repiten, y en que en años pares la política no se pone de acuerdo porque solo piensa en la carrera de los años impares. Es un loop que no parecen dispuestos a romper más allá de las frases de ocasión.

 

Debemos insistir en preguntar para qué, porque la respuesta hará más interesante la carrera electoral que no se verá limitada solo a un simple repaso de errores no forzados.

 

Alguien deberá romper con el círculo vicioso, nadie quiere que el desencanto gane y seamos los ciudadanos los que empecemos a preguntarnos ¿para qué?.

 

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