En la comisión de Hacienda del HCD, la concejal Eva Ayala, cuestionó los números del Presupuesto 2026 y advirtió que el proyecto del gobierno municipal “oculta aumentos, sobredimensiona contratos clave y no ofrece respuestas reales para los problemas de Mar del Plata”.
Durante el tratamiento del Presupuesto municipal 2026 en la comisión de Hacienda, Eva Ayala (Acción Marplatense) fijó una postura crítica frente a lo que definió como un esquema de cuentas “poco transparente y desconectado de la realidad cotidiana de los vecinos”. Para la concejal de Acción Marplatense, antes de discutir prioridades es imprescindible que el Ejecutivo “sincere el punto de partida”.
Uno de los ejes fue el acuerdo con la empresa Edea para el cobro del alumbrado público. Ayala pidió que el gobierno aclare si se trata de una cesión gratuita o si existe un costo que termina trasladándose a los usuarios. “No se puede construir una agenda de soluciones sobre contratos opacos”, advirtió.
También apuntó al esquema de la Tasa de Servicios Urbanos (TSU). Según explicó, ya no existe como un único tributo, sino que fue fragmentado en distintos componentes. En ese contexto, sostuvo que el aumento real no es del 11% como se informa oficialmente, sino que, al sumar los ítems y compararlos con los valores de enero de 2025, los incrementos pueden superar el 50, el 60 e incluso el 70%. Por eso reclamó que el Ejecutivo envíe al Concejo una simulación clara y realista del impacto en los contribuyentes.
La concejal puso especial énfasis en el peso del contrato de recolección de residuos, que en 2026 demandará más de 77 mil millones de pesos, convirtiéndose —por lejos— en el mayor gasto del municipio. Ese monto, remarcó, supera ampliamente lo previsto para seguridad y multiplica varias veces lo destinado a obra pública.
La edil ilustró la desproporción con datos per cápita: mientras la recolección costará más de 110 mil pesos por habitante, la inversión en obras apenas rondará los 13 mil. Y al mirar la ejecución de 2025, la brecha fue todavía mayor: la ciudad gastó decenas de veces más en levantar basura que en mejorar calles, espacios públicos o infraestructura.
“Tenemos una ciudad cada vez más sucia, con menos obras, con tasas altas y servicios que no se ven”, resumió. En ese marco, cuestionó que se proyecten cifras elevadas en áreas como seguridad o promoción turística que luego no se ejecutan, mientras persiste un déficit millonario.
Para Ayala, el Presupuesto 2026 no ofrece una hoja de ruta creíble. “Sin transparencia y sin prioridades claras no hay soluciones posibles. Sincerar los números es el primer paso para salir de la falta de rumbo y de gestión”, concluyó.