Padre Hernán David: “No podemos acostumbrarnos al dolor ajeno en Mar del Plata”

Padre Hernán David: “No podemos acostumbrarnos al dolor ajeno en Mar del Plata”

El vicepresidente de Cáritas Diocesana destacó la creciente desigualdad social en la ciudad y la necesidad de un pacto inclusivo para atender a los sectores más vulnerables. “Cada vez más personas quedan al margen del camino”, dijo.

26 de enero de 2025

En medio de un contexto social cada vez más complejo en Mar del Plata, el Padre Hernán David, vicepresidente de Cáritas Diocesana, expresó su preocupación por el aumento de personas en situación de calle y la profundización de las desigualdades.

 

El sacerdote cuestionó el sistema actual, señalando que, a pesar de los avances tecnológicos, las brechas de injusticia social continúan ampliándose. “No podemos acostumbrarnos al dolor ajeno. Vivimos en un sistema que avanza tecnológicamente, pero no logra achicar las brechas de injusticia. Cada vez más personas quedan al margen del camino”, sostuvo en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata.

 

Desde Cáritas, indicó que la labor va más allá de la asistencia inmediata: “Tenemos programas integrales que abordan desde las adicciones hasta la promoción de la justicia social. Pero el esfuerzo comunitario muchas veces resulta insuficiente frente a una problemática que crece día a día”.

 

David también se refirió a las personas que pernoctan en cajeros automáticos o plazas públicas, una imagen cada vez más frecuente en la ciudad. “No estamos de acuerdo con que las personas duerman en la calle, pero tampoco con que la respuesta sea la expulsión violenta o el traslado de la problemática a los márgenes. Es fundamental abordar estas situaciones desde un enfoque integral y humano, respetando la dignidad de todos”.

 

En este sentido, insistió en la necesidad de un pacto social inclusivo que coloque a los más vulnerables como prioridad: “Nadie puede salvarse solo. Necesitamos colocar a los más vulnerables en el centro de las prioridades, desplazando la indiferencia y rechazando la violencia institucional. Es un llamado a trabajar juntos, desde el Estado, las asociaciones intermedias, la Iglesia y toda la comunidad”.

 

El sacerdote cerró su reflexión con un mensaje esperanzador pero desafiante: “Todos tenemos una responsabilidad. Si cada uno de nosotros descubre en el otro a un hermano, podremos generar un cambio significativo”.

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