Otra vez cambian al jefe policial: la inseguridad sigue mostrando un sistema que no funciona

Otra vez cambian al jefe policial: la inseguridad sigue mostrando un sistema que no funciona

El recambio se produce en medio de los reclamos de los vecinos, pero cambiar nombres no alcanza para resolver una crisis que también expone las fallas de la Justicia y la ausencia del poder político.

3 de septiembre de 2026

El cambio de jefe al frente de la Departamental de Policía vuelve a poner en escena un mecanismo conocido en Mar del Plata cada vez que la inseguridad ocupa el centro de los reclamos: ante una situación incómoda, se cambia un nombre, se anuncian refuerzos y se despliegan operativos de saturación. Pero el problema de fondo permanece.

 

Porque el verdadero interrogante no es quién está al frente de la fuerza, sino por qué el sistema de seguridad no está funcionando. La falta de recursos, patrulleros, combustible y efectivos condiciona la tarea policial, pero la problemática no termina allí. La Justicia también tiene una responsabilidad central cuando los delincuentes vuelven rápidamente a las calles y el vecino percibe que no existe una respuesta efectiva frente al delito.

 

En los próximos días probablemente habrá mayor presencia policial, efectivos enviados desde ciudades vecinas, patrulleros, fuerzas especiales y operativos de saturación. Es una respuesta necesaria ante la gravedad de la situación, pero la experiencia indica que muchas veces esas medidas duran lo mismo que la presión social: unos días. Después, todo vuelve a la normalidad.

La pregunta inevitable es por qué hubo que esperar a llegar a este nivel de violencia para disponer de más recursos. ¿Por qué no se hizo antes? ¿Por qué siempre se reacciona después de que los vecinos salen a reclamar?

 

También vuelve a aparecer la discusión por el combustible para los patrulleros. Municipio y Provincia destinan recursos, pero nunca parece alcanzar. Es una problemática que se repite desde hace años y demuestra que no existe una política capaz de sostener en el tiempo un sistema de prevención y respuesta.

 

Mientras tanto, las responsabilidades parecen repartirse entre distintos actores y, finalmente, nadie termina siendo responsable.

 

La ausencia del poder político frente a esta crisis resulta preocupante. La dirigencia debería asumir el problema, ponerse al frente y ofrecer respuestas concretas. No alcanza con cambiar funcionarios cuando la estructura continúa funcionando con las mismas deficiencias.

 

Mar del Plata necesita una política de seguridad sostenida, recursos y coordinación entre Municipio, Provincia, Nación Policía y Justicia. Cambiar nombres puede ser una decisión administrativa. Resolver la inseguridad requiere mucho más.

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