El presidente del Emsur, Sebastián D’Andrea, señaló que el municipio busca “una interacción más fluida entre el municipio y las contratistas”. Por otro lado, remarcó que “no estamos ni cerca de la colmatación del predio. No es una montaña de basura”, remarcó.
En el marco de la discusión por el nuevo pliego de licitación para la operatoria del predio de disposición de residuos, concejales llevan adelante una visita al basural.
Al respecto el presidente del Ente de Servicios (Emsur), Sebastián D’Andrea, señaló que “hace unos meses enviamos al concejo Deliberante el pliego de licitación para contratar a los nuevos operadores de predio final de residuos. En ese marco se solicitó una visita al basural”.
El funcionario explicó además que “con la salida del Ceamse realizamos una contratación que la dividimos en tres servicios. El tratamiento de los líquidos lixiviados, relleno sanitario y la planta de tratamiento. Esur (a cargo del tratamiento de lixiviados), Ashira (relleno) y Ciageser (Planta Tratamiento). Hubo una compulsa de precios y se hizo una contratación provisoria mientras se debate el pliego de licitación en el Concejo Deliberante”.

Sobre las denuncias en torno a la falta de tratamiento de los residuos y que en la actualidad el predio es un basural a cielo abierto, explicó que “un basural a cielo abierto es un predio que no posee barreras físicas que impidan que los líquidos infiltren las napas y por lo tanto tengan potencialidad de contaminarlas; no posee un sistema de captación de líquidos ni su tratamiento, tampoco de gases, y no hay un proyecto de cómo proceder la disposición de los residuos. Se disponen, pero no de manera ordenada. Lo que hoy opera en el predio es un relleno sanitario”.
Por ello aclaró que “tenemos una doble membrana en el sector donde se lleva adelante la descarga, con un sistema de sumideros y colección de líquidos lixiviados, que son tratados. Por lo tanto, son todas características de un relleno sanitario”.
Sobre el pliego de licitación para la operatoria del predio, D’Andrea manifestó que “incorpora algunas cuestiones vitales como la obligación de hacer monitoreo y realizar pozos de monitoreo de aguas subterráneas de manera periódica. Apuntamos a una contratación mucho más dinámica, que permita una interacción más fluida entre el municipio y las contratistas, que nos permita adecuarnos a nuevas tecnologías, a una mejora ambiental y del servicio propiamente dicho, con un marco normativo adecuado que proteja los intereses de todos los vecinos”, concluyó.