Operativo clamor

Operativo clamor

En un año electoral las "operaciones" están a la orden del día, mas aún cuando el escenario es de semejante incertidumbre, y quedó en evidencia que no son potestad de una sola fuerza política.

16 de marzo de 2023

Clamor (voz pública): La voz pública, formada por múltiples expresiones, también se menciona como clamor. En este caso, el clamor es la sumatoria de opiniones coincidentes de muchas personas. Esta multiplicidad de comentarios en un mismo sentido logra que el reclamo gane fuerza y ejerza presión social.

 

Pese a que para muchos pesimistas de a pie casi todo parece estar un poco peor cada día y que las soluciones se hacen esperar más de la cuenta, un sector de la política malgasta su tiempo en construir realidades paralelas.

 

En un año electoral las «operaciones» están a la orden del día, mas aún cuando el escenario es de semejante incertidumbre, y no son potestad de una sola fuerza política.

 

Algunos analistas y políticos de la vieja guardia afirman que casi todo está escrito y que los «armadores» recurren más o menos a las mismas herramientas una y otra vez, y este podría ser el caso que emparenta a aquellos que parecen imposibles de emparentar.

 

En los últimos días en nuestra ciudad asistimos a un simulacro difícil de asimilar: Guillermo Montenegro no se presentaría a la reeleccion. El trascendido generó inmediato revuelo en el mundillo político, cada vez más reducido, mientras que el resto de la sociedad ni siquiera tomó nota del asunto.

 

Tal es así que algunos propios y otros no tan ajenos salieron a revolear nombres o exigir definiciones. Todo parte de la misma puesta en escena, un juego para pocos.

 

Casi al mismo tiempo, pero a nivel nacional, el kirchnerismo más duro, con La Cámpora cómo voceros, exclamaron que Cristina debe ser la candidata pese a que según ellos mismos está proscripta y no podría serlo.

 

Las voces se alzaron, las marchas se organizaron, los actos se pospusieron y los posteos en redes sociales se multiplicaron. Todo lo que queda de la parafernalia kirchnerista empezó a funcionar en torno a la necesidad que Cristina Fernández de Kirchner sea candidata a Presidenta.

 

Ambos casos, el del Intendente y el de la Vice Presidenta, son ejemplos de los que se denomina burdamente como «operativo clamor», pero presentan diferencias dignas de analizar para comprender los diversos artilugios que se utilizan de acuerdo al contexto de cada fuerza y de cada actor.

 

Montenegro ha mantenido una sana distancia de la disputa interna del PRO. No se ha definido como paloma ni como halcón, y ha sido cuidadoso en que las diferencias en su partido se mantengan lo más alejadas posible de la gestión que encabeza.

 

El intendente sabe que cuenta con un capital político importante, su reelección se da por descontada en muchos despachos, y podría ser quien incline la balanza en la 5ta sección en una contienda que parece reñida, pero el perfil bajo tiene su precio. Para muchos actores del PRO Montenegro debe sin más renovar para asegurar los votos de Mar del Plata y tarde o temprano deberá tomar una postura en la interna. Lo esperan sentados.

 

Quizás frente a esta imposición de los altos mandos es que desde el entorno del intendente se puso en marcha el «operativo clamor», «si quieren que vaya por un nuevo mandato deberá ser porque «la voz pública» se lo pide» reflexionaron. De esa manera podría sortear la trampa de la interna de su propio partido y legitimar sus intenciones electorales. Incluso no sería disparatado que Montenegro sea el candidato local de más de una nómina provincial y/o nacional.

 

Los propios, concejales y funcionarios de confianza, tiraron un par de globos de ensayo, que cayeron en el vacío antes de levantar vuelo, y los no tan ajenos, entre ellos el ex Intendente radical Daniel Katz, expresaron su malestar por alguna red social cuando todos sabemos que conversan más seguido de lo que aparentan.

 

La reelección de Montenegro no era un tema de agenda hasta que la misma se puso en duda, y esa duda genera incertidumbre de cara a las elecciones. Se podría definir como una operación clamor burda pero constructiva. Sólo quedó en evidencia que el único capaz de ordenar al PRO, y también a buena parte de sus socios, es el Intendente y su figura es algo más que la de un actor de reparto en el esquema provincial. Se levantó el precio.

 

En este contexto cobra relevancia la disputa por el primer concejal de su lista, ya que este será el suplente si es que Montenegro decide emigrar en búsqueda de alguna cartera de seguridad pasado un tiempo de la elección.

 

En la órbita nacional el operativo clamor intenta ser una simulación de voluntad popular. Y de eso el kirchnerismo sabe bastante.

 

Hace unas semanas una frase de Raverta género alguna suspicacia entre los asistentes a una charla política: la candidata natural a la intendencia por el FDT parecía no estar tan alineada con el gobernador Kicillof. Máximo Kirchner no hizo más que confirmar aquella sensación, cuando el último sábado contradijo en público al gobernador: “No hay que bajar al territorio, señor gobernador, hay que subir a la militancia a los lugares”, afirmó el presidente del PJ bonaerense en respuesta a una arenga del gobernador.

En este contexto el operativo clamor montado en el FDT es claramente un esquema destructivo que busca posicionar en el rango de todopoderosa a CFK dinamitando casi todo a su paso. Alberto Fernández es descartable y poco menos que parece pertenecer a un gobierno distinto al que ocupa por ejemplo Raverta, el acuerdo al que este gobierno arribó con el FMI es cuestionado públicamente, las cifras de la inflación son responsabilidad del ex ministro Guzmán y el gobernador debe hacer bien los deberes para contar con el visto bueno para su reelección.

 

Claramente asistimos a dos puestas en escena: si quedaba alguna duda Montenegro será candidato a Intendente y Cristina Fernández no será candidata a Presidenta.

 

La disputa es por lo que ellos llaman poder. Ambos necesitan ser legitimados cómo lideres de sus espacios, pero tienen objetivos distintos, por eso un operativo es constructivo y otro destructivo. En uno se buscan consensos para lograr un triunfo y en otro se busca exponer las diferencias para tener poder elegir la cara de la derrota digna.

 

La coincidencia entre ambos es que el clamor, entendido como la voz pública o del pueblo, no existe. Son maniobras orquestadas para lograr un objetivo. Nadie saldrá a la calle a pedir por la reelección del Intendente, y solo un puñado de militantes gritaran a los 4 vientos su fervor en relación a una posible candidatura de Cristina.

 

Son montajes en un escenario dramático. La ciudadanía no está alejada de la política por capricho, lo está porque la política está alejada de los problemas reales de la ciudadanía, y esa falta de sintonía parece no tener fin.

 

A esta altura el único clamor por ahora es tan silencioso que empieza a aturdir. Ojalá tomen nota y dejen de jugar a la política.

 

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