El diputado salteño no solo se reunió con el Presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, y anunció su plan de gobierno, sino que sus palabras se convirtieron en hechos.
El polémico diputado nacional Alfredo Olmedo no para. Desde que anunció que será candidato a presidente, viajó a Brasil para reunirse con Jair Bolsonaro, fue protagonista de varios raid televisivos y hasta adelantó cuál será su plan de Gobierno. Sin embargo, más allá de su palabras, sus acciones no se hicieron esperar y, de cara al inicio del receso de verano, su rostro empapeló las paredes de la ciudad de Mar del Plata.
El anuncio de su candidatura, a finales de octubre, la realizó en un programa de televisión, donde argumentó: “(Jair) Bolsonaro interpretó al brasilero. Yo le voy a copiar también, porque es un líder como (Donald) Trump. Les digo a todos, quien les habla va a ser Presidente de la Nación y va a cambiar la Argentina, no tengan dudas”.
A días de que se pusiera el traje, en este caso amarillo, de candidato presidencial, Olmedo buscó ayuda divina y fue al encuentro de un grupo evangélico de quien recibió una bendición, aunque no terminó como lo esperaba. “No van a poder borrar los principios y valores cristianos de esta Nación y no se van a meter con nuestros hijos”, exclamaba a viva voz el pastor mientras sostenía un mano contra el pecho del legislador. Tras finalizar la oración, la sonrisa del diputado tomó el centro de la pantalla. “¡Viva la Patria!”, lo avivaron, pero esa frase se cortó casi al instante cuando todo el escenario se desplomó.