Una vez más el Concejo Deliberante pateó la pelota lo más lejos que pudo en materia de transporte y devolvió el Pliego de Licitación del transporte al Ejecutivo para que le realice modificaciones. El nuevo proyecto se tratará con la nueva conformación del deliberativo, en la que el oficialismo contará con mayoría automática.
Luego de una sesión para el olvido en la que entre otras cuestiones se aumentó la tarifa de los taxis sin que medie debate pese a la proliferación de aplicaciones de transporte y un servicio cada vez más deficiente por parte de taxistas y remiseros, y cuando muchos esperaban una especie de tregua hasta luego del balotaje, el último lunes se convocó a la comisión de Movilidad Urbana y dentro del temario se dispuso el tratamiento del expediente por medio del cual se autoriza al Depto. Ejecutivo a llamar a licitación pública nacional e internacional para otorgar en concesión la prestación del Servicio Integrado de Transporte Urbano (SITU) en el Partido de Gral. Pueyrredon.
Como ya resulta tristemente habitual el Transporte Público es un tema secundario en la campaña electoral. Los candidatos hablan de mejorar el servicio, de mejorar las frecuencias y algunas otras cuestiones, pero no ahondan en la forma en que lo harían. En cierto modo es lógico porque más allá del FIT que insiste con la municipalización del servicio, el resto es consciente que es necesario que el Transporte Público se constituya en una política de Estado pero pese a ello son incapaces de generar los consensos mínimos para lograrlo. Se arriesga poco pese a que los perjudicados por un servicio que ajusta en base al pasajero son cientos de miles.
El oficialismo evitó hablar del tema porque el núcleo de sus votantes se encuentra en el micro y macro centro, mientras que la oposición sabe que repitiendo algunos latiguillos logra canalizar la frustración de aquellos marplatenses que todos los días sufren las consecuencias por el servicio. Pero poco se dijo en relación a que estamos frente a la oportunidad de modificar una matriz de transporte público que no satisface la demanda y que quizás no hacen falta proyectos faraónicos para lograrlo sino algo de sentido común.

El proyecto SITU se presentó para subsanar la incapacidad de la gestión anterior que no logró encauzar un nuevo proceso licitatorio, incompetencia que derivó en que desde el año 2019 el servicio se encuentre en una especie de limbo, emergencias y prórrogas.
El PRO ha sido incapaz en sus dos gestiones (la de Carlos Arroyo y la de Guillermo Montenegro) de siquiera lograr los acuerdos mínimos necesarios puertas de adentro de la coalición, pero esperan confiados que a partir del 10 de diciembre con una mayoría consolidada puedan de una vez por todas avanzar en regularizar el servicio.
La reunión del lunes dejó en evidencia que el proyecto era inviable, tal es así que la comisión de Movilidad Urbana presidida por el oficialismo y con mayoría para lograr despacho decidió devolver el proyecto al Ejecutivo para que le realice modificaciones.
Aquí vale la pena hacer referencia al problema de autoestima que presenta en relación al transporte el cuerpo deliberativo en su conjunto: es en el ámbito del Concejo Deliberante donde se deben tejer los acuerdos para diseñar una política superadora en materia de Transporte Público. Seguramente este no sea el mejor momento, quizás nunca sea el mejor momento, pero devolver al Ejecutivo un proyecto que tiene estado legislativo desde noviembre del 2022 sin siquiera sugerir alguna modificación en las formas o en el fondo, habla de la falta de compromiso de buena parte de la política con este tema, y más aún cuando todos suponen que una vez que el Ejecutivo realice las modificaciones y reenvíe el expediente el mismo será aprobado sin chistar por una mayoría que se supone será obediente. La obediencia debida sobre cuatro ruedas.
Recordemos el tratamiento que la comisión presidida por Guillermo Volponi dispuso para el SITU:
El 19 de diciembre del 2022 se reunió para darle la bienvenida el proyecto y lo dejó en comisión.
Con la llegada del nuevo periodo legislativo, el 27 de marzo de 2023 nuevamente se incluyó la iniciativa en el orden del día y volvió a quedar en comisión.
En el mes de junio de 2023 CAMETAP (la cámara empresarial) agregó una nota al expediente por medio de la que expresa su rechazo a la iniciativa.
Ante la exposición de la Cámara, la comisión de Movilidad Urbana reaccionó e incluyó el SITU en el temario de la reunión del 5 de junio por tercera oportunidad, y decidieron solicitar informes a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (C.N.R.T.) y al Ministerio de Transporte de la Provincia de Bs. As., comprometiéndose además a convocar a los empresarios para que expongan in situ los términos de su presentación escrita, encuentro que nunca sucedió.
En los albores de la campaña electoral llegó la respuesta de la CNRT que también es lapidaria para con el proyecto.
El 6 de noviembre de 2023 se vuelve a incluir en el temario de la comisión de Movilidad Urbana para devolverlo al Ejecutivo, sin siquiera ahondar o discutir el informe.
En este interim el Concejo Deliberante delegó en un par de oportunidades su facultad de fijar la tarifa del Transporte Público, incluyendo en alguna ocasión observaciones que no fueron tenidas en cuenta por el poder concedente.
En resumidas cuentas tenemos que aceptar que el Concejo Deliberante ha demostrado en los últimos años un desprecio absoluto por abordar seriamente la temática del Transporte Público, y que dicha conducta no fue clave ni determinante en las elecciones por decisión de las propias fuerzas políticas.

Como ya dijimos la incapacidad va más allá de la dilación en el tratamiento de un pliego, sino que también queda de manifiesto en la indefinición por las aplicaciones de Transporte, en la incompetencia para mediar en sendos conflictos post pandemia en el servicio de taxis y/o remises, y en una miopía política grave en abordar al transporte como un ordenar urbano y social.
Es excepcional encontrar una iniciativa que intente romper con la inercia, y cuando existe suele ser ignorada o incluso silenciada. Los legisladores quedan muchas veces reducidos a obedientes gestores del poder.
Falta muy poco para que una mayoría que en este contexto pre balotaje pende de un delgado hilo tome el control del Concejo Deliberante, es normal no tener muchas expectativas, pero por lo menos deberíamos esperar que los concejales estén alguna vez a la altura del conflicto y sean capaces de canalizar la demanda social aceptando los riesgos que esto implica. No siempre los van a querer, la política es algo más que un posteo amable en una red social. Si no abordan los problemas la disrupción golpeará en el próximo turno legislativo la puerta de sus despachos.
Ahora sí, cada lector puede seguir inmerso en el derrotero informativo de cara al balotaje, pero consideramos que era necesario hacer una breve referencia a algo que por repetido no deja de ser casi penoso.
Hasta la semana que viene. Ojalá sobrevivamos intelectualmente al debate.