Miles de personas marcharon por el centro de la ciudad en una nueva jornada de Ni Una Menos, atravesada por la conmoción que generó el femicidio de Agostina Vega y por fuertes críticas al Gobierno nacional ante el recorte de políticas públicas de género: "Milei es la violencia".
A once años de la primera movilización que marcó un antes y un después en la lucha feminista en Argentina, organizaciones sociales, sindicales, de derechos humanos y colectivos de mujeres y diversidades que integran el movimiento Ni Una Menos, volvieron a copar las calles bajo distintas consignas contra la violencia machista. La convocatoria comenzó en Luro e Yrigoyen y recorrió el centro de la ciudad.
Durante la movilización se multiplicaron los reclamos por mayores políticas de prevención, asistencia y acompañamiento a víctimas de violencia de género, en un contexto que las organizaciones calificaron como “grave y alarmante”.
“Nos preocupan los discursos de odio del Gobierno nacional hacia los sectores más vulnerables”, había expresado Laura Hochberg, integrante de la Multisectorial de la Mujer, quien además advirtió sobre la situación local. Según señaló, en Mar del Plata se registraron más de 60 intentos de femicidio entre enero y abril.

En la misma línea, desde el Movimiento de Mujeres y Diversidad de Mar del Plata-Batán apuntaron directamente contra la gestión de Javier Milei bajo la consigna “Milei es la violencia. Fuera Milei”, una de las más visibles a lo largo de la jornada.
La movilización también estuvo marcada por el impacto social que provocó el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba días atrás, y por el crimen de Dulce María Candia, de 17 años, ocurrido en Misiones.
Además, las organizaciones reclamaron que vuelva a declararse la emergencia en violencia de género en General Pueyrredon y denunciaron falta de respuestas por parte del Ejecutivo municipal.
Desde el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven recordaron que en los últimos 11 años se registró un femicidio cada 31 horas en el país y remarcaron que “detrás de cada número hay vidas truncadas y un Estado que sigue sin dar respuestas”.