Negar es ser parte del problema

Negar es ser parte del problema

En los últimos días se multiplicaron las expresiones de preocupación en torno a la ausencia de taxis y remises, y el desembarco de Uber. Desde la Secretaria de Gobierno minimizaron la situación.

20 de diciembre de 2021

Las redes sociales en algunas oportunidades sirven como termómetro o reflejo de la preocupación de muchos marplatenses. Hace algunas semanas fueron muchas las voces que se hicieron oír en torno a dos situaciones íntimamente relacionadas.

 

La vuelta del turismo masivo y de la normalidad a niveles pre pandemia dejaron en evidencia una ostensible merma en la oferta de taxis y remises. Dicha disminución es tan notaria en horas de la noche que muchos aseguran que es imposible encontrar un vehículo que esté prestando servicio.

 

Cuando se consulta a los trabajadores aseguran que son víctimas de una inseguridad creciente, que es prácticamente imposible trabajar de noche y que muchos colegas optan por buscar otras alternativas laborales.

 

Pero cuando hasta hace unos días se consultaba a las autoridades municipales competentes, explicaban que es una consecuencia lógica de la cuarentena, que la oferta de transporte no volvió a ser la que era puesto que la demanda también bajó, y que tenderá a normalizarse.

 

Incluso desde la Secretaria de Gobierno negaban la incidencia de la inseguridad en esta situación, pero este viernes el Intendente publicó en sus redes que más de 1500 taxis y remises ingresaron al sistema de alerta municipal.

 

Cuando un conductor presiona el botón de alerta, desde el Centro de Monitoreo se da aviso inmediato al personal policial y se realiza el seguimiento del móvil con las cámaras y los operadores.

 

Quizás resulte insuficiente para algunas zonas de la ciudad, pero al menos es una reacción.

 

La puerta a la ilegalidad

 

Está merma en la oferta de coches de alquiler deja abierta la posibilidad del desembarco de hecho de otras alternativas ligadas al transporte de personas. Abre peligrosamente la puerta a la informalidad o ilegalidad.

 

Puntualmente desde hace años se hace referencia a la llegada de una popular app que gestiona viajes de este tipo.

 

En las últimas semanas muchos marplatenses recibieron en sus mails convocatorias laborales de la firma Uber a los fines de adjuntar la documentación solicitada por la empresa para poder empezar a transportar personas en el corto plazo.

 

Es más, algunos marplatenses que cuentan con esa aplicación descargada en su teléfono encontraron vehículos disponibles para el traslado de personas en las proximidades de su ubicación.

 

En otras palabras, Uber está funcionando en Mar del Plata.

 

Una vez más, algunas fuentes de la Secretaria de Gobierno se encargaron de negar taxativamente la presencia de este servicio en la ciudad. Para el Ejecutivo Uber no existe porque no está habilitado, algo así como negar la realidad porque no está plasmada en un papel.

 

Los taxistas y remiseros confían en la palabra del Intendente. Las app que atentarían contra sus fuentes laborales no podrán ofrecer su servicio en la ciudad, y de hacerlo los conductores serán «perseguidos» y «castigados».

 

Lo cierto es que desde el oficialismo existe una pasividad llamativa. El problema existe y era previsible.

 

En estos meses no se facilitó ni se acompañó al sector, más allá de la realización de algunos cursos. Era necesario plantear un nuevo paradigma en este tipo de transporte de personas. Mejorar y acompañar las nuevas prácticas de contratación que se normalizaron en la cuarentena y estudiar la nueva dinámica de la oferta y demanda del servicio.

 

Existen ejemplos de servicios complementarios, plataformas de contacto en colaboración público/privado y la implementación de corredores seguros en base a la necesidad de trabajadores y usuarios, más allá del monitoreo.

 

Desde el oficialismo, puntualmente desde la Secretaría de Gobierno encabezada por Santiago Bonifatti, que son quienes tienen el poder de controlar este servicio, se opta sistemáticamente por negar el problema.

 

Algunas situaciones no suceden de un día para el otro. No todo es excepcional y repentino. Negar es ser parte del problema.

 

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