Se trata de Alejandro Passarelli, oriundo de Cipolleti, quien estaba internado en grave estado. Se convirtió en la primera víctima fatal de la provincia por esa enfermedad. Elevó a 13 el número de fallecidos en el país.
A pesar de tener los síntomas propios del COVID-19, su diagnóstico resultó difícil de determinar porque en el primer análisis realizado por el Instituto Malbrán había dado negativo.
Luego, ante la persistencia del cuadro, el Laboratorio Central de Neuquén estudió una segunda muestra, que resultó positiva informó el diario Río Negro y finalmente fue reconfirmada en el Malbrán.
El médico es oriundo de Cipolletti, por eso su caso es de Río Negro, pero estaba internado en una clínica privada de Neuquén, por lo que también daba cuenta de su estado de salud el comité de emergencias de esta provincia.