Gabriel Mestre mantuvo un desayuno con la prensa. Allí resaltó que Mar del Plata es un pueblo “necesitado, con problemas laborales, situaciones de enfermedad”. Resaltó además que “el mensaje de Navidad es de esperanza, no una esperanza hetera sino una esperanza que hunde en la realidad”.
El Obispo Gabriel Mestre envió a la población su mensaje de Navidad tras mantener un desayuno con la prensa en la sede del Obispado.
Consultado en primer término por el balance del año que se termina, Mestre sostuvo que “el balance es positivo y a la vez con grandes desafíos porque hay muchas cosas para trabajar, muchas cosas para hacer en el ámbito religioso”.
Luego de destacar que Mar del Plata “es un pueblo necesitado, con problemas laborales, situaciones de enfermedad”, el Obispo envió su mensaje a los vecinos. “El mensaje es de esperanza, no una esperanza hetera sino una esperanza que hunde en la realidad. Asumiendo la realidad como es pero buscar transformarla para bien. El que tiene fe sabe que Dios nos da la gracias para esto. El que no tiene fe debe aprovechar la buena voluntad de su corazón para poder construir una ciudad más justa, fraterna solidaria y comprometida”.
En ese sentido concluyó diciendo que “queremos una ciudad feliz desde el centro hasta el último barrio. Una mar del Plata feliz para quienes estamos todo el año y para los turistas”.