Mejor hablemos de ciertas cosas

Mejor hablemos de ciertas cosas

Estamos viviendo uno de los eneros más agitados en materia deliberativa de los últimos años. Una declaración que sorprendió a pocos, la solicitud de un brutal aumento del boleto, anticipada por el oficialismo, y la incertidumbre por el destino de la Ley Ómnibus y sus consecuencias en nuestra ciudad, eclipsaron el aumento de tasas.

18 de enero de 2024

Para sorpresa de casi nadie la realidad muchas veces supera a la ficción. En la última columna nos permitimos un juego que ponía sobre el tapete la posibilidad que el Concejo Deliberante declare “Ciudadano Ilustre” a una persona que se “adelantó en la fila” a la hora de acceder, tanto él y como su familia, allá por febrero del 2021 a la tan ansiada vacuna contra el COVID 19.

 

La secuencia es propia de una película de ficción en la que los “poderosos” no dudan en apelar a su condición de tal para salvar sus vidas en desmedro de la vida de otros. Es la típica secuencia en la que un grupo de magnates accede a una nave para escapar de un desastre natural que destruye la tierra.

 

La hemos visto infinidad de veces en el cine y también en series animadas. Muchas veces esa secuencia tiene un final aleccionador y la misión fracasa estrepitosamente. En nuestra ciudad en cambio se le distingue con la distinción de “ciudadano ilustre”.

 

Resulta aún más llamativo porque el bloque de concejales que impulsó el proyecto es el de la Unión Cívica Radical, quienes en su momento fueron muy críticos con el accionar del ex Ministro Ginés González García y también con la actitud de quienes aceptaron “adelantarse en la fila” pese a que según el ex presidente Alberto Fernández esa conducta no está tipificado como delito. Pero los tiempos cambian, y parece que la memoria y la coherencia tambalean.

 

Sinceramente la pluma responsable de la iniciativa se esforzó, con singular éxito, en describir las bondades de una especie de héroe del sector privado, en sintonía con las desafortunadas declaraciones de Javier Milei en la Cumbre de Davos, o en resaltar las virtudes de un jefe exigente cuyo deseo supera los límites de lo recomendable. Quizás exageramos en el análisis y solo fue un ataque de obsecuencia.

 

En definitiva una anécdota de las tantas que contendrá bitácora de nuestro querido deliberativo. Próximamente en todas las librerías.

 

Pero el repaso de la actividad en la caja de resonancia de la política marplatense no termina aquí. El último 28 de diciembre, curiosamente el día de los inocentes, Agustín Neme, presidente de la bancada Vamos Juntos que integra el interbloque Juntos por el Cambio, y referente directo del Intendente Guillermo Montenegro en el deliberativo indicó ante la sorpresa de muchos ediles que “el sistema de transporte está en una profunda crisis” afirmando que “actualmente, el boleto debería valer $800 y sin subsidios se iría a $935”.

 

En el día de ayer ingresó el HCD una nota presentada por la CAMETAP en la que solicitan el incremento de la tarifa del boleto del servicio de Transporte Público Colectivo de Pasajeros en el Partido de Gral. Pueyrredon.

 

En la misiva sugieren que se lleve el valor de los actuales $297,32 a $854,46, es decir un 187% de incremento, y plantean que en caso de eliminarse los subsidios como anunció el gobierno nacional la tarifa debería pasar a costar $961,94. Seguramente la precisión del jefe de bancada oficialista es producto de la casualidad del debate legislativo y político.

Todo esto sucede en el contexto del tratamiento de la extensión del estado de emergencia del servicio declarada después de la pandemia del coronavirus con el argumento que el sistema no volvió a recuperar el total de personas usuarias, la “caída de subsidios” y la “alta inflación”.

 

Este panorama genera las condiciones necesarias para la sanción de una nueva delegación de facultades al Intendente Municipal, la última venció a fines de 2023, para fijar el valor de boleto en el contexto de una nueva emergencia.

 

No debemos pasar por alto la medida de fuerza que paralizó el transporte en la ciudad por casi 24 horas ocurrida hace pocos días y que la política eligió mirar para otro lado. Era lógico que el pedido de aumento era inevitable y parece que algunos tenían algunas certezas que iban más allá que nuestras suposiciones.

 

No es la intención de esta nota indicar qué deben hacer los representantes del pueblo, pero pensar que los usuarios podrían abonar un boleto cercano a los $1000 es desconocer absolutamente la realidad que viven cientos de miles de marplatenses y batanenses.

 

La dilación en la modificación del sistema de Transporte Público post pandemia, disfrazada con una emergencia, motivada en especulaciones políticas electorales y en la ineptitud de muchos de los actores involucrados puede salirle muy caro a los usuarios y también al oficialismo. Es imposible imaginar la reacción de los usuarios frente a semejante aumento.

 

En épocas de crisis hacen falta soluciones que rompan el molde, pero para eso es necesaria una cuota de valentía y creatividad, además de capacidad para gestionar los conflictos y una mirada que supere la coyuntura. Quizás estemos a tiempo. La historia indica lo contrario.

 

Pero el resumen no termina acá, hace tan solo unas semanas nos alegramos por la demostración de fuerza del sector portuario (y de la ciudad toda) en la comisión de Industria, Comercio, Pesca, Innovación y Trabajo presidida por Miguel Guglielmotti en donde se logró acompañar a los sectores perjudicados por las modificaciones propuestas a la Ley Federal de Pesca en la denominada “Ley Ómnibus” y reeditar aquellas jornadas de lucha en defensa de la pesca que movilizaron a la ciudad en el recordado “barcazo”.

El domingo 30 de mayo de 1999 miles de marplatenses despedían a la flota fresquera que partió rumbo a Buenos Aires en protesta contra el cierre del caladero.

 

“En nombre de la ciudad de Mar del Plata, es decir en nombre de toda la gente que vive aquí, y que particularmente espera que este problema de la pesca, que es un problema de todos, se resuelva, les quiero decir que llevan la representación de toda la ciudad y llevan el acompañamiento, sin banderías políticas ni económicas ni de sector de ninguna naturaleza, de toda la ciudad”, indicó por medio de un improvisado intercambio radial con los buques el ex Intendente Elio Aprile.

 

“No es una orden, es un deseo, salgan, lleguen bien y volvamos todos felices. Adelante con su barco y detrás suyo, todos los barcos que llevan esta esperanza de Mar del Plata”, remató emocionado.

 

En esta oportunidad, como adelantamos en esta columna, el Intendente Guillermo Montenegro intentó correr el eje poniéndose al frente del reclamo casi en soledad, logrando una vaga promesa del Ministro de Interior que se vinculaba más con el reclamo del Gobernador de Chubut que con la problemática expuesta por los representantes locales de la actividad. Esta “jugada” quedó en evidencia cuando esta semana el Ministro de Defensa no dudó en montar un circo mediático en torno a la “defensa” de las 200 millas, una cuestión que no está en discusión en la reforma ya que el artículo 24 de la Ley Federal de Pesca no sufriría modificaciones. Lo que claramente está en juego en la reforma es el trabajo de 40.000 marplatenses ya que el proyecto elimina la bajada en muelle y quita los beneficios por contratación de personal y flota de industria nacional a la hora de asignar cuota.

 

El PRO se muestra bastante propenso a acompañar la Ley Ómnibus, mientras que UP se opone a la totalidad del proyecto y la UCR está al borde de la ruptura producto de su ambigüedad. ¿Podrá Montenegro hacer gala una vez más de su cintura política o quedará entrampado en la “rosca” de su partido y sus socios?. Conociendo al alcalde queremos creer que defenderá a capa y espada el “laburo” de los marplatenses. Por ahora logró que UP no capitalice el enojo pero no pudo quebrar la unidad del sector. Reina la incertidumbre. El Intendente debería estar a la altura de aquel memorable e inolvidable “barcazo”, por ahora está a millas de distancia.

 

Y llegamos al final dejando de lado que en estos días se oficializará el aumento de tasas y la imposición de una nueva tasa vial. No es que no creamos que sea relevante solo que la mayoría torna previsible o inevitable la decisión del Ejecutivo.

 

Nos despedimos hasta la semana que viene cuando nos volvamos a encontrar para desandar el camino de la política vernácula.

 

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