El senador nacional marplatense explicó su postura frente a la expulsión de Kueider, cuestionando los procedimientos adoptados por la Cámara Alta. “El Senado jugó para la tribuna y no actuó con institucionalidad”, afirmó. Además enfatizó que su decisión se basó en principios institucionales y no en alineamientos políticos.
El senador nacional marplatense y referente de la UCR, Maximiliano Abad, defendió su voto en contra de la destitución de su par Edgardo Kueider, quien fue expulsado del Senado tras ser detenido al intentar ingresar a Paraguay con más de 200 mil dólares sin declarar. Abad argumentó que la decisión del cuerpo legislativo careció de rigor institucional y no respetó los procedimientos adecuados.
En declaraciones tras la polémica votación, Abad sostuvo que el Senado se comportó más como un tribunal mediático que como una cámara legislativa.
“El Senado de la Nación se convirtió en juez frente al caso Kueider. Para hacerlo de manera correcta debió seguir los mismos pasos que los tribunales: recopilar las pruebas, documentarlas, evaluarlas y luego dictaminar”, expresó.
El legislador radical consideró que el proceso estuvo viciado por la búsqueda de un impacto público más que por el cumplimiento de las normas. “No se respetaron reglas ni procedimientos. Mi posición es clara, la sustento con argumentos y está alejada de cualquier especulación”.
El senador propuso una vía distinta para abordar el caso Kueider, que incluía suspenderlo y desaforarlo en lugar de expulsarlo de manera directa. Según Abad, esta estrategia hubiera permitido avanzar con la investigación judicial sin interferencias. “Hoy deberíamos haber suspendido y desaforado al senador Kueider, para despejarle el camino a la justicia -tanto de Paraguay como de Argentina- y permitir que progrese la investigación sin dilaciones”.
Abad destacó que esta medida habría tenido cuatro ventajas significativas: «Restricción total de derechos: se le quitaban a Kueider sus prerrogativas como senador, incluyendo voz, voto y dieta; Facilitación de la investigación judicial: permitía a las autoridades avanzar sin obstáculos; Respuesta institucional efectiva: enviaba una señal rápida y contundente a la sociedad y evitaba beneficios al kirchnerismo: prevenía que su banca fuera ocupada por otro representante del espacio».
El Senado finalmente votó la expulsión de Kueider con 60 votos a favor, 6 en contra y 1 abstención, superando ampliamente los dos tercios requeridos. A pesar de su postura, Abad enfatizó que su decisión se basó en principios institucionales y no en alineamientos políticos.
“Con respaldo judicial, hubiéramos avanzado con su expulsión de manera correcta, pero el Senado eligió jugar para la tribuna”, concluyó.