La baja ronda el 12% en el sudeste bonaerense, pero en General Pueyrredon el retroceso es aún más profundo. Desde el sector aseguran que el recorte era necesario tras un año marcado por la sobreoferta y el derrumbe de precios.
La producción de papa en el sudeste bonaerense atraviesa una etapa de fuerte reacomodamiento y Mar del Plata aparece como el punto más golpeado. General Pueyrredon, uno de los principales polos productivos del país, la superficie sembrada registró la caída más pronunciada de toda la región, con un retroceso cercano al 20% en comparación con la campaña anterior.
El dato se enmarca en una tendencia regional: el área implantada total se redujo alrededor de un 12%, pasando de más de 38 mil hectáreas a cerca de 34 mil en el actual ciclo. Sin embargo, el impacto fue desigual y encontró en el cordón productivo marplatense su expresión más marcada, superando ampliamente las bajas registradas en otros distritos como Tandil, Benito Juárez o Lobería, donde el ajuste fue más moderado. Incluso hubo excepciones, como Necochea, que incrementó su superficie.
Desde el sector relativizan la caída y la interpretan como una corrección necesaria. El ciclo previo estuvo atravesado por una sobreproducción que provocó un derrumbe de precios y dejó importantes volúmenes sin salida comercial.
“El ajuste era inevitable”, coinciden los productores, que ven en esta reducción una forma de equilibrar la oferta. En esa línea, el presidente de la Federación Nacional de Productores de Papa (Fenapp), Alfredo Pereyra, remarcó que sembrar menos permite evitar repetir un escenario que resultó perjudicial para toda la cadena.
Aun así, el panorama continúa siendo complejo. A la menor superficie se suma la presión de los costos, con aumentos en combustibles, insumos y fletes que afectan la rentabilidad. También preocupa la falta de disponibilidad de fertilizantes y la incertidumbre internacional.
En paralelo, la caída de las exportaciones —especialmente hacia Brasil— y la competencia de mercados con precios más bajos terminan de configurar un escenario desafiante.
Así, Mar del Plata no solo lidera la retracción en la siembra, sino que también refleja con mayor intensidad las dificultades de un sector que busca reacomodarse para sostener su actividad.