El expresidente llegará acompañado por Guillermo Montenegro el próximo 26 de junio, en pleno Mundial y en un contexto marcado por las diferencias entre el PRO y La Libertad Avanza, mientras crecen los cuestionamientos al jefe de Gabinete.
La visita de Mauricio Macri a Mar del Plata difícilmente pueda interpretarse como una escala más de su gira política. El desembarco del expresidente el próximo 26 de junio, acompañado por Guillermo Montenegro, se dará en uno de los momentos más sensibles de la relación entre el PRO y el gobierno de Javier Milei.
La ciudad volverá a convertirse en escenario de una foto cargada de mensajes. Mientras gran parte de la atención pública estará concentrada en el Mundial, Macri buscará recuperar centralidad política en medio de una creciente incomodidad de sectores del PRO con la Casa Rosada.
La polémica en torno al patrimonio de Manuel Adorni profundizó ese malestar. Desde el PRO cuestionaron la continuidad del funcionario en medio de la positividad que mostraron algunos indicadores que el Gobierno libertario suele festejar (desaceleración de la inflación y riesgo país).
En ese contexto, la escala marplatense adquiere un significado especial. Más que una actividad partidaria, aparece como una demostración de fuerza de un sector del PRO que busca hacer oír su voz en medio de una relación cada vez más tirante con el oficialismo nacional.
El encuentro se enmarca en la gira «Próximo Paso», la plataforma elegida por Macri para recorrer el país, reencontrarse con la dirigencia del PRO y enviar señales políticas en un momento de redefiniciones. Luego de su paso por el Mundial en Estados Unidos, el expresidente volverá al país para protagonizar una actividad que, lejos de limitarse a una cuestión partidaria, buscará exhibir volumen político propio en medio de las tensiones con la Casa Rosada.