El escenario político empieza a moverse al ritmo del calendario electoral. Muchas dudas y pocas certezas. Algunos nombres repetidos en la oposición y un par de incógnitas en el oficialismo.
Desde que el gobernador Kicillof dispuso que las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias se realizarán el 13 de agosto la cuenta regresiva se hizo indisimulable.
El reloj empieza a jugar su juego y aún son muchas las cuestiones a definir en el escenario de las fuerzas políticas que a priori disputarán la elección y el acceso a la representación legislativa.
El Frente de Todos tiene por el momento 2 precandidatos: Fernanda Raverta y Rodolfo Manino Iriart, sólo resta saber si la titular de la ANSES abrirá el juego a la participación de su contrincante en las Primarias, de no ser así volverán las especulaciones sobre el destino de los votos del peronismo tradicional si es que aún dicha fuerza cuenta con peso electoral. Parece ser hora que el kirchnerismo se anime a dar una interna, que según afirman debería ser un trámite, pero que le permitiría una mayor musculatura de cara a las elecciones generales.

Todo parece indicar que Acción Marplatense, más allá de mirar con atención lo que sucede en el FDT, será de la partida respetando su historia ligada al vecinalismo. La candidatura de Gustavo Pulti se da casi por descontada, el experimento Fernando Telpuk no dio buenos resultados y sería muy arriesgado poner en juego la representación legislativa que aún ostenta AM en cabeza de alguien que no sea la de su fundador, aunque siempre hay lugar para alguna sorpresa.
En el campamento de Javier Milei se envalentonan con encuestas de dudosa procedencia y distribuyen cargos como si fueran caramelos. Es increíble como en tan poco tiempo aquellos que enarbolan el discurso anti casta asumen los comportamientos que critican. Parece que la lista de Milei sumará una nueva candidata a intendenta a la compulsa. Aún resta mucho y el libertario es impredecible.
Quizás el culebrón más interesante para cualquier espectador desprevenido es el que se vive en el oficialismo más allá que la candidatura de Guillermo Montenegro está casi descontada. ¿Por qué sería tan interesante el armado del Intendente si es que su candidatura es casi inevitable?. Porque en el oficialismo hay mucho en juego y sobran las dudas sobre lo que ocurría el 11 de diciembre si es que Juntos se impone en provincia de Bs As y/o a nivel nacional.
Montenegro debe ser candidato porque tanto para halcones como para palomas es quien tiene los votos de Mar del Plata y Batán, y es quien podría garantizar una performance digna del PRO en la 5ta sección electoral. El modelo de co gobierno que impulsa desde el inicio de su mandato funciona en términos políticos y, ante tanto ruido de pre candidaturas a la gobernación, una diputación no resulta una opción seductora para una persona que se jacta de su pasión por la gestión.
Pero una duda crece día a día en su entorno: ¿Qué sucedería si Guillermo Montenegro es convocado para un cargo en el ejecutivo provincial o nacional?. En el PRO casi dan por descontado que sus candidatos se impondrán y que necesitarán de hombres y mujeres con experiencia en el ejecutivo, y es ahí en donde el nombre del alcalde cobra fuerza.
El armado electoral diagramando de emergencia en 2019 dejó algunas lecciones importantes. Montenegro no pudo tomarse ni siquiera un par de días de descanso porque el enemigo dormiría en su despacho. Nicolás Lauria se transformó en un problema luego de la ruptura con el oficialismo. Aquel armado que parece lejano también contó con Alejandro Carrancio, ahora alfil de Javier Milei, pero que supo ser una de las cartas con las que jugó el intendente.

Es verdad que por aquel entonces no existía el acuerdo con el radicalismo, eran épocas en las que Vilma Baragiola lo enfrentaba en las primarias con toda la UCR acompañando su candidatura. Tampoco había rubricado el acuerdo que depósito a Santiago Bonifatti en la Secretaría de Gobierno. Los aliados de hoy parecen ser más confiables.
Pero más allá de confianzas y sociedades políticas, en el PRO entienden que el candidato a primer concejal es innegociable, más aún si existe la posibilidad cierta que en caso de ser reelecto, Montenegro opte por dejar la intendencia.
El artículo 15 de la Ley Orgánica de las Municipalidades, modificado por la Ley 14248, dispone que cuando por cualquier circunstancia, temporaria o permanente, el Intendente electo no tomara posesión de su cargo, lo reemplazará en forma interina o permanente, según sea el caso, el primer candidato de la lista de concejales del Partido al que perteneciera, que hubiera sido consagrado juntamente con aquél.
En esta elección podríamos estar eligiendo 2 intendentes, uno nominal y uno real. Pese al hermetismo del oficialismo el modus operandi de Montenegro permite vislumbrar que el reemplazo, ya sea temporario o definitivo, puede surgir de un par de nombres con los que el intendente tiene mejor sintonía en el Ejecutivo. Es por ello que cada gesto comunicacional tiene mucho peso, por lo menos entre los posibles candidatos.
Para muestra basta un botón dice el refrán: hace apenas un par de años, Fernando Muro fue ungido cómo primer concejal sin ninguna experiencia legislativa y ante la sorpresa de muchos. Más allá que en las últimas semanas desde el aparato comunicacional del ejecutivo destacaron la labor de la secretaria de Seguridad, el panorama aún es incierto.
El actual concejal Agustín Neme es otro de los que podrían secundar a Montenegro en su aventura reeleccionista. El hombre ligado a Emiliano Giri tiene experiencia en el Ejecutivo y su tarea al Frente del interbloque “Vamos Juntos” ha sido prolija.

Algunos atrevidos se animan a preguntar si el intendente estaría dispuesto a emular a Horacio Rodríguez Larreta y favorecer a un hombre o mujer del radicalismo con la bendición para ocupar el primer lugar en la lista de concejales.
Montenegro sorprendió a propios y ajenos cuando tejió el acuerdo que permitió que Marina Sánchez Herrero ocupe la presidencia del Concejo Deliberante. El radicalismo ha sido clave en muchas votaciones y nunca jugó en contra de los intereses del intendente. Además, un acuerdo con Maximiliano Abad, aspirante a la gobernación, podría evitar cualquier posibilidad de primarias que, aunque parecen lejanas, no deberían descartarse.
Resulta más que evidente que todo esto quedaría olvidado en el cajón de las elucubraciones si Montenegro se compromete a no abandonar está barco llamado Mar del Plata.
Mientras tanto casi todo es posible, más allá que en el oficialismo tomaron nota de aquellos errores que no deben repetirse.