El radicalismo mantiene poder, presencia y alineamiento dentro del nuevo gobierno municipal. El pedido del intendente Agustín Neme de acompañamiento y el mensaje que si hay un gobierno libertario la UCR no estará de acuerdo.
La reconfiguración del escenario político tras la asunción de Agustín Neme dejó al radicalismo parado en un lugar inesperado para muchos, pero contundente en los hechos: la UCR, lejos de tomar distancia del nuevo gobierno, consolidó su participación institucional tanto en el Concejo Deliberante como en el Ejecutivo.
La señal política más visible se dio en la votación por las autoridades del Concejo. Allí, mientras la oposición quedó sin espacios en la mesa de conducción, el radicalismo se aseguró la vicepresidencia primera, un cargo estratégico en la dinámica legislativa. Paralelamente, la continuidad de varios funcionarios radicales dentro del gabinete reforzó la lectura de que el vínculo entre Neme y la UCR no solo se mantiene, sino que incluso se profundiza.
Según reconstruyó LoQuePasa.net a partir de fuentes radicales de alta relevancia, el propio intendente envió un mensaje nítido en conversaciones privadas y en declaraciones realizadas en medios afines: su gestión no seguirá una línea nacional ni se encolumnará detrás del gobierno libertario. “Lo que estuvo diciendo e incluso lo trasladó a la UCR en privado es que le dará continuidad en nuestra ciudad al gobierno como lo fue hasta ahora, es decir con diversidad de partidos y de pensamientos pero bajo una continuidad de un modelo que ya viene iniciado en el 2019”, explicaron.
En ese marco, el radicalismo reconoce que Neme pidió tiempo y respaldo en esta etapa inicial. “Nos dijo que daba sus primeros pasos como intendente y que ante la llegada de la temporada estival, necesitaba contar con un gabinete armado y en funcionamiento y que no tenía tiempo ni era momento para modificaciones. Por eso nosotros vamos a acompañar”, detalló otra fuente consultada.
La incorporación de referentes de distintas fuerzas políticas, tanto en áreas del Ejecutivo como en espacios del Concejo, también es leída dentro de la UCR como un gesto que apunta a sostener la alianza más allá del verano. Las conversaciones están abiertas y el radicalismo, por ahora, se siente parte.
Sin embargo, los interlocutores remarcan que la permanencia no es incondicional. “Ya se lo dijimos a Neme: cualquier situación que nosotros entendamos que el gobierno está tomando un camino distinto al que creemos que es el que hay que construir, no vamos a dudar en tomar un camino distinto”, advirtieron.
Las fuentes consultadas recordaron además que el partido ya había mostrado autonomía política cuando anticipó, antes del recambio, que imaginaba un gobierno “con otras características”. “Lo primero que hicimos fue construir una propuesta propia, una propuesta que nunca fue de golpear ni de bloquear, sino que fue propositiva; siempre tuvimos manifestaciones propositivas y por lo tanto no dudamos en construir una propuesta propia”, sintetizaron.
Mientras Neme afianza su estructura, el radicalismo se muestra adentro, activo y expectante. Con cargos, diálogo y una advertencia sobre la mesa, la UCR atraviesa un momento de influencia, pero también de definición.