La Salsa Golf, Luis Federico Leloir y el Mar del Plata Golf: Coincidencias en un día de verano

La Salsa Golf, Luis Federico Leloir y el Mar del Plata Golf: Coincidencias en un día de verano

Cuenta la historia que un día cálido del verano de 1925, Luis Federico Leloir, por aquel entonces un joven científico argentino en formación, almorzaba con sus amigos en el comedor del Mar del Plata Golf Club, un rico y tradicional plato de mariscos acompañados de la tradicional mayonesa. Se dejó llevar por su espíritu inquieto y curioso, que le hizo ganar años después, el Premio Nobel de Química; y le pidió al mozo que le trajera de la cocina ingredientes. Así fue que surgió la Salsa Golf.

18 de agosto de 2022

Aburrido de comer siempre lo mismo, Luis Federico, se dejó llevar por su espíritu inquieto y curioso, que le hizo ganar años después, el Premio Nobel de Química;  y le pidió al mozo que le trajera de la cocina ingredientes como vinagrelimónmostazakétchup, y distintas especias, con la intención de probar diferentes mezclas.

 

 Así fue que surgió la Salsa Golf

 

Después de un poco de experimentación, el divertido grupo, con Leloir a la cabeza, comprobó que al mezclar cantidades similares de mayonesa y kétchup con algunas gotas de coñac y salsa tabasco, se obtenía un acompañamiento ideal para los camarones.

Bautizada en honor al lugar que la vio nacer, sería muy bien aceptada  en nuestro país pero también en Uruguay, BoliviaChileParaguay y Perú, aunque todavía Leloir y sus amigos no lo supieran.

 

La popularidad de la Salsa Golf creció lentamente hasta que las grandes marcas internacionales que comercializaban aderezos decidieron crear variedades regionales en toda América del Sur.

 

Frente del Club House del Mar del Plata Golf Club. Foto Anabella Mengarelli

  El boom de los ’80

 

Si tuviste la oportunidad de “vivir los ‘80” en Argentina y la suerte de asistir a algún cóctel importante, seguramente has saboreado alguna copa de palmitos o una cazuela de langostinos con salsa de golf.

 

Si no lo hiciste por aquella época, hoy la conseguís en cualquier supermercado, en variadas formas y marcas y no hay lugar de panchos o hamburguesas, que no la ofrezca como opción. Hasta algunos se animan a sacar sus propias versiones.

 

En otros países se pueden encontrar con otros nombres y readaptadas a los gustos locales. En España  se la denomina salsa rosa, mezcla de mayonesa con salsa de tomate;  en Venezuela y Colombia se la conoce como salsa rosada;  en Puerto Rico se la llama mayokétchup, en República Dominicanamayocachú y en Brasil «molho rosé». En la mayoría de los casos, es el acompañamiento preferido de pescados y mariscos, y si son asados a la plancha, mucho mejor!

 

Pero quién fue Leloir?

 

Sus logros fueron significativamente mayores que la creación de un aderezo. Pasó gran parte de su carrera en Argentina y realizó importantes investigaciones y descubrimientos sobre la hipertensión renal, hidratos de carbono y, sobre los nucleótidos de azúcar que, curiosamente, son abundantes en la salsa golf. Fueron estos grandes estudios los que le valieron reconocimiento global y culminaría con la obtención del Premio Nobel de Química en 1970. 

Con apenas dos años, Luis Federico Leloir migró desde París hacia Argentina, ciudad que nació circunstancialmente, debido a que su familia se encontraba allí por una intervención quirúrgica que debía realizarse su padre.

En nuestro país, realizó sus estudios primarios, secundarios y la carrera de Medicina en la Universidad de Buenos Aires.

 

En la Universidad, Houssay fue el director de la tesis de doctorado de Leloir, además de su gran mentor y amigo. A través de ella, el joven y destacado médico investigó temas relacionados con el metabolismo de los hidratos de carbono. Terminó la tesis en dos años y se trasladó a Cambridge, Inglaterra, para continuar con un posgrado en el Biochemical Laboratory.

 

Ya en la Argentina, Leloir asumió el cargo de en la cátedra de Houssay; pero, ante el golpe de Estado de 1943, decidió exiliarse en los Estados Unidos. Allí trabajó primero, en el laboratorio de Carl Gerty Cori, investigando sobre la formación del ácido cítrico y, más tarde, en el Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia.

 

Cuando regresó a nuestra tierra, volvió a trabajar con Houssay, en el Instituto de Biología y Medicina Experimental, y fue Houssay quien le propuso a Leloir, años después, ser director del Instituto de Investigaciones Bioquímicas-Fundación Campomar (hoy, Fundación Instituto Leloir), que se creó el 7 de noviembre 1947. Leloir lo dirigió durante cuarenta años y fue allí donde realizó la más importante producción científica para toda la ciencia argentina.

 

Si bien Leloir nunca dijo mucho sobre el condimento de su autoría, dicen que se lamentaba de no haberlo capitalizado para poder financiar más investigación.

 

Hoy es reconocido y homenajeado por toda una comunidad académica, por su trabajo disciplinado y constante y sus admirables logros que no lo apartaron nunca de la sencillez, su otra costumbre. Por su parte, la gastronomía también le agradece su irreverencia y su novedosa creación.

 

Anabella Mengarelli @amar.trip

 

Arquitecta de profesión.

Creativa por defecto.

Comunicadora por elección.

Viajera por prescripción médica.

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