La Rambla Casino: ¿Joya de la abuela o fortuna en tiempos de Tiktok?

La Rambla Casino: ¿Joya de la abuela o fortuna en tiempos de Tiktok?

Es parte de nuestro ser auténtico y nos ofrece alternativas turísticas que, directa o indirectamente, mejora la calidad de vida tanto de los que habitamos la ciudad como de los que nos visitan.

12 de junio de 2022

Hace unos días, recibí un mensaje directo por Instagram de Marita, el que decía: Me acabo de enterar que el Edificio del Casino es Monumento Histórico Nacional. Me contás si esto es así?. A mi juego me llamaron! Pensé. Me froté las manos, me senté en mi computadora y me dispuse a contestarle a mi querida amiga virtual algo similar a lo que escribo aquí hoy.

 

Sí, es verdad, todo el conjunto urbano integrado por el Hotel Provincial y Casino, el Torreón del Monje y los espacios públicos formados por el Muelle de Pesca, la Rambla, las Recovas, la Plaza Seca y la Plaza Colón, fue declarado en el año 1999, por Decreto 349/99 del entonces presidente de la Nación, Carlos Menem, como Conjunto Urbano Arquitectónico Nacional, basándose en la propuesta de la Comisión Nacional de Museos, de Monumentos y Lugares Históricos.

 

Las razones que se tuvieron en cuenta para semejante galardón son varias:  la primera es que fue construido entre los años 1927 y 1946 con la participación de arquitectos de renombre como Alejandro Bustillo, Eduardo Lanús y Federico Woodgate;  la segunda es que sus valores de calidad ambiental y paisajística se conjugan con aspectos de relevancia en el orden histórico y arquitectónico, los edificios y su equipamiento configuran un paseo urbano que proporciona una serie de visuales y perspectivas que resaltan el perfil costero de la bahía como accidente geográfico natural;  la tercera, y no por eso la menos importante, es que la arquitectura está representada a través de diferentes tipologías, estilos y resoluciones formales-constructivas, que se potencian mutuamente como exponentes del devenir histórico, creando nuevos vínculos espaciales entre la ciudad y la costa.

 

¿Sabías que para construir este complejo se demolió la Rambla Bristol, conocida con la Rambla Francesa?

 

Como una pesadilla recurrente, la historia de demoliciones que persigue a edificios bellos, singulares y de valor patrimonial de nuestra ciudad, se repite a través del tiempo, como si nos afectara la misma enfermedad de pérdida de memoria que afecta a Dory, pero a largo plazo. ¿Viste la película buscando a Dory? Si no la viste, hacete ese regalo, no tiene desperdicios! Perdón por esta referencia que puede resultar fuera de contexto, pero amo las películas de Disney, sus colores, sus historias, y siempre encuentro un mensaje en ellas y una identificación con sus personajes. ¿Te pasa lo mismo?

 

Recalculando…

Esta no fue la excepción, para construir estos dos edificios gemelos, allá por 1938, Alejandro Bustillo con el respaldo de su hermano José María, por entonces ministro de Obras Públicas de la provincia y del Intendente de Mar del Plata José Camuso, tomo la decisión de demoler la rambla existente, porque esos terrenos le daban más superficie a su grandioso proyecto.

Si bien el surgimiento de la ciudad como villa balnearia fue inspirado en las prestigiosas playas europeas, esa inspiración no abarcó la idea de preservar los edificios significativos como legado, como lo hacían en aquella parte del mundo.

Encontraron una justificación en las continuas reparaciones a la que debía ser sometida, debido a al deterioro por su cercanía al mar.

 

Entonces comenzó una inmensa obra

 

Llevo varios años terminarla, incluía la construcción de balnearios, plazoletas, jardines, piletas de natación y locales comerciales que se abrían a las recovas de los edificios.

 

Todo el Complejo se fue habilitando por sectores, el Casino se inauguró parte en 1939 y parte en 1941 y el Hotel Provincial comenzó su construcción en 1942, con habilitaciones parciales en 1943 y finalización total de las obras en 1948, abriéndose al público en 1950.

La idea rectora se basa en un espacio urbano abierto, con una arquitectura neoclásica que lo enmarca, cuyo rasgo característico es la repetición y el orden regular y sus valores más destacados están dados por el reconocimiento popular y por su definición simbólica.

El eje que articula el conjunto pasa por la Bahía de la Playa Bristol e incorpora a la Plaza Colón como expansión natural de todo el complejo.

Se creó así una monumental construcción, con un gran hotel y múltiples funciones que convocaba a un interesante público a disfrutar espacios de un esplendor casi irrepetible. El complejo representa arquitectónicamente el estilo ecléctico adoptado como respuesta formal durante el Período de Consolidación Nacional. Fue concebido como un espacio de arquitectura monumental, compuesto por el Edificio Casino desarrollado en tres pisos destinados a salas de juego y un cuarto piso llamado “Hall de Deportes” donde se realizaban actividades como tiro al blanco, esgrima, bowling y juego de pelota, entre otras. Actividades que hoy, adaptadas a los tiempos actuales, siguen funcionando cotidianamente.

 

Separado de su hermano gemelo por una plaza seca en la que se destacaban y destacan hoy, las dos esculturas conocidas popularmente como Los Lobos del escultor José Fioravanti, se implantó el edificio del Hotel Provincial; con aproximadamente 150.000 metros cuadrados, congregaba instalaciones de departamentos, locales comerciales, teatro, sala de exposiciones, grandes comedores y salones de fiestas. Hoy refuncionalizado, está concesionado por un grupo hotelero internacional.

 

¿Aprendemos de nuestros errores?

 

Esa es la pregunta que surgió en la charla con Marita. Siempre, fue la repuesta de ambas, lo que pasa que a veces incorporamos ese aprendizaje y otras, lo dejamos a un costado, como un back up que lo usamos sólo para emergencias.

La demolición de la Rambla Francesa para la construcción de esta última y actual, no es un hecho para aplaudir, pero si para aprender. Este ejemplo nos tiene que servir como enseñanza, para conservar todo referente que construye nuestra identidad y patrimonio cultural. No justificar las demoliciones como avance de la modernidad, si no como ciudad moderna, debemos encontrar el delicado equilibrio entre conservación y construcción.

 

¿Como lograrlo? Haciendo conocer la historia de la ciudad y difundiendo su patrimonio local, generando actividades que fortalezcan su identidad, que lo hagan vivible, que los bienes, tradiciones y saberes, no sean piezas de museo sino espacios para habitar, historias por contar. Estas bases son fundamentales para crear un sentido de pertenencia, porque como siempre digo, esta frase atribuida a Leonardo Da Vinci, “No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”.

 

Como ciudad turística tenemos que explotar este potencial como producto local con campañas que aprovechen las redes para generar y difundir contenidos, apoyando las actividades que emprenden organizaciones, grupos y particulares para promover el conocimiento sobre la historia y la información local.

  Un final esperanzador

 

Nos despedimos con Marita teniendo en claro que como toda obra que genera impacto, es cuestionada y analizada y tiene adeptos y opositores. Que tenemos el derecho de elegir si nos gusta no, pero lo que no podemos poner en duda es el relevante valor que tiene como Patrimonio Cultural, y como tal debemos conocerlo, cuidarlo y defenderlo, porque es parte de nuestro ser auténtico y nos ofrece alternativas turísticas que, directa o indirectamente, mejora la calidad de vida tanto de los que habitamos la ciudad como de los que nos visitan.

Es esa joya de la abuela que heredamos y que la cuidamos como nuestro tesoro más preciado para poder usarla SIEMPRE.

 

Anabella Mengarelli @amar.trip

 

Autora de la Guía Paseos con valor agregado: Las Ramblas de Mar del Plata

Arquitecta de profesión.

Creativa por defecto.

Comunicadora por elección.

Viajera por prescripción médica.

 

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