La política llegó tarde

La política llegó tarde

El desconocimiento no puede ser un argumento. La adjudicación de áreas exploratorias data de 2019. Hay múltiples informes y una audiencia pública que hizo tambalear la postura oficial. En Mar del Plata se vive un clima de asamblea permanente, pocas veces visto.

5 de enero de 2022

El 30 de diciembre, una fecha (in)oportuna si se quiere, el Ejecutivo Nacional aprobó la realización del proyecto “ADQUISICIÓN SÍSMICA 2D-3D-4D OFF-SHORE EN BLOQUE CAN 108 -CAN 114” presentado por EQUINOR ARGENTINA AS SUCURSAL ARGENTINA.

 

La exploración sísmica es la etapa previa a la explotación petrolera. Es un proceso de 5 meses de estudio.

 

La metodología, desde ya simplificando la complejidad de la operatoria, consta de un barco que realiza explosiones con cañones, cuyas ondas sonoras llegan al lecho marino, rebotan y son captadas en superficie. De esta manera se reconoce el terreno y posibles zonas para extraer hidrocarburos.

 

Las áreas de exploración distan más de 300 km costa afuera de Mar del Plata, según el informe de impacto ambiental presentado por Equinor.

 

En el mismo informe se explica que no habrá impacto en la operatoria del puerto, tampoco alteraciones en la actividad socioeconómica (no se generarán puestos de trabajo ni se prevé contaminación costera) de la ciudad, por lo menos en la etapa de exploración.

 

En la industria de hidrocarburos, el término offshore (costa afuera) hace referencia a la exploración y producción de petróleo y gas que se realizan mar adentro. Más allá de la metodología existe una contraposición con el proceso de descarbonización y las metas medioambientales.

 

Según consta también en el Informe de Impacto Ambiental presentado por la empresa, Equinor «reconoce que los sistemas energéticos del mundo deben transformarse de manera profunda para impulsar la descarbonización», pero a pesar de ello, afirman que «el mundo dependerá del petróleo durante muchos años».

 

Mas de 300 expositores se hicieron oír en la audiencia pública realizada a mediados de año, e indicaron mayoritariamente que «en la zona de explotación costera o mar adentro el derrame de hidrocarburos produce daños irreversibles sobre la fauna marina, también la exploración sísmica. El transporte de hidrocarburos es el que ha producido los mayores accidentes con graves consecuencias ecológicas».

 

Son muchas las voces que se oponen a este tipo de políticas de explotación de recursos naturales, y plantean como alternativa implementar programas que permitan la sustitución paulatina y controlada de las técnicas perjudiciales utilizadas en la industria petrolera por nuevas técnicas que no degraden el ambiente.

 

Básicamente se hace referencia a la definición, establecida por la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo, de desarrollo sustentable, que consiste en: “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades’.

 

Este breve repaso deja en evidencia que la mayoría de los actores políticos (locales, provinciales y nacionales) llegaron tarde a la discusión, y los argumentos que esgrimen son bastante pobres.

 

Aquellos que exigen mayores precisiones, incluso recurriendo a la justicia, dejan en evidencia cierta falta de compromiso con la cuestión que hoy les preocupa. Hubo instancias informativas y participativas. Informes y audiencias en dónde se dejó constancia de los alcances del proyecto.

 

Mientras que los que repiten el argumento del desarrollo sustentable, parecen desconocer que la explotación offshore, y sus posibles consecuencias, están en las antípodas de la sustentabilidad.

 

La discusión a esta altura parece ser tan sencilla como compleja:

 

Nuestra ciudad está de acuerdo con la puesta en marcha de políticas de extracción petrolera (con sus pro y contras) o se inclina por la puesta en marcha de políticas vinculadas al desarrollo sustentable.

 

Desde ya habrá múltiples voces que defiendan acaloradamente cada postura. No es la intención de esta nota tomar partido.

 

Una vez asumido este posicionamiento: ¿Cuál es el peso real de dicha posición? ¿La política local está a tiempo de influir en la decisión de avanzar o no en este tipo de proyectos?

 

Cuenta la leyenda urbana que, luego de la audiencia y en la recta final de la campaña de cara a las PASO, el «ala verde» del oficialismo decidió posponer la discusión frente a la magnitud de los reclamos.

 

Para calmar las aguas, prometieron que el Gabinete Nacional de Cambio Climático trabaje coordinadamente en la elaboración del Plan de Energía y Cambio Climático, que incluiría los proyectos offshore.

 

Lo cierto es que la dilación generaba dudas en torno a la puesta en marcha de millonarios proyectos, ya que a través del Concurso Internacional Costa Afuera N° 1, en 2019, se adjudicaron 18 áreas exploratorias a 9 consorcios de empresas que comprometieron inversiones por un total de u$s 724 millones para cubrir una superficie cercana a los 95.000 km2.

 

La reacción de los políticos fue tardía y contribuyó a la confusión generalizada.

 

Es un conflicto con final abierto.

 

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