Hace tan sólo unos días hacíamos referencia a 3 modelos de Estado:
-El Estado eficaz, aquel que colabora, acompaña y ordena a los ciudadanos en la realización de sus sueños, deseos o emprendimientos.
-El Estado obstructor, aquel que obstruye sistemáticamente los sueños, deseos y emprendimientos de los ciudadanos.
-El Estado permisivo, aquel que deja librada a la voluntad de las partes la realización de sueños, deseos y emprendimientos a los ciudadanos.
Quizás pecando de cierto negativismo, Mar del Plata hizo de la permisividad una bandera. No es un fenómeno propio de esta gestión, pero es recurrente y aún más evidente en los últimos años. Se repite una y mil veces que “Tenemos Todo”, pero más allá del slogan parece que el principal atractivo es “hacer lo que quieras«.
El tránsito, el ordenamiento urbano, la gestión de los residuos, la salud, el manejo de la pandemia, la inseguridad, la venta en la vía pública, hasta incluso la «rosca» política, parece estar signado por la permisividad, casi todo vale. Permitir deja en evidencia la incapacidad de ordenar.
Los recientes incidentes en la costa producto del enfrentamiento entre jóvenes y efectivos policiales son una muestra que, ante la falta de efectividad en los controles, las consecuencias pueden ser trágicas. La sucesión de “accidentes” en la zona costera es parte de una posición ambigua en cuanto a la responsabilidad de los conductores, y también deja en evidencia la incapacidad de generar políticas activas y preventivas. Cuando se toman medidas se montan operativos vistosos que no abordan la causa, con suerte evitan la consecuencia.
La controversia por la implementación del pase sanitario, medida dispuesta a nivel nacional y también en muchos otros países, parece ser la descripción perfecta de un berrinche autonomista que tienen mucho de oportunista y bastante poco de realista.
Son muchas las oportunidades en las que se escucha por lo bajo “no podemos ser una máquina de impedir, la gente viene a divertirse”. Nada más absurdo que dejar librado a la suerte de los turistas su bienestar.
Mar del Plata tienen mucho para ofrecer. Pero la oferta parece limitarse a algunas bondades geográficas, una oferta gastronómica ligada muchas veces con el consumo de “bebidas espirituosas” y recurrir a cierta nostalgia por aquellos años dorados que quizás existieron.
Puede que sea el momento de pensar una ciudad que no se caraterice solo por ser “permisiva”. Quizás debamos pensar una ciudad atractiva, limpia, ordenada, preparada y eficiente, para los que vivimos todo el año en ella y también para todos aquellos que quieran seguir visitándonos.
Sean todos bienvenidos, somos mucho más que una ciudad permisiva.