La palabra devaluada

La palabra devaluada

Javier Milei puso primera y delegó en “Toto” Caputo el manejo de la economía. Un ajuste clásico alejado de la casta. En la región Mar del Plata, el Intendente y su lugarteniente no dudan en presionar a sus funcionarios pese a que aún no tuvieron tiempo ni siquiera para equivocarse.

14 de diciembre de 2023

Cada día quizás se nos hace más complejo escribir sobre la realidad y su vinculación con la política. Seguramente lo podemos atribuir a un año sobrecargado de una dinámica tóxica o nociva.

 

La política se transformó en un espacio bastante oscuro casi reservado para seres humanos que parecen gozar de no comportarse como tales o, lo que sería aún peor, se regodean de mostrarse como un superhombre, tomando caprichosamente un poco de la filosofía de Friedrich Nietzsche.

 

Una vez finalizado el juego de dilaciones planteado en el oficialismo, Alejandra Rabinovich, verborrágico Senador Provincial por el PRO y lugarteniente de Guillermo Montenegro, afirmó que “si alguno (en referencia a los “nuevos” funcionarios) tiene la intención de tomarse un sábado o estar con la familia no formará parte del gobierno”.

 

La afirmación no merecería ni siquiera el calificativo de bravuconada de no ser que el legislador está hablando de personas nombradas hace tan solo unas horas por el mismísimo intendente quien también había sido por demás duro con sus futuros funcionarios al momento de la jura. El núcleo de poder se redefinió y parece haberse reducido a la máxima expresión.

 

El llamativo comentario de un legislador es en este caso algo más que una opinión, parece una advertencia que bien podría ser una sobreactuación.

 

Los hombres y mujeres que asumen la responsabilidad de gestionar la cosa pública, ya sea por elección popular o designación, deberían justamente alejarse lo menos posible de su vida ordinaria.

Es absurdo y cuestionable pretender que un individuo deje de lado su vida (la de sus hijos y seres queridos) para asumir determinada función. Hace tan solo unas semanas hacíamos referencia a la adicción por el poder: el médico y político británico David Owen identificó este síndrome que refiere a un acto en el cual un personaje poderoso se comporta con soberbia y arrogancia, que lo lleva a despreciar a las otras personas y a actuar en contra del sentido común. En virtud de su narcisismo llegan a distanciarse de la realidad viviendo en una especie de burbuja donde son incapaces de desarrollar un espíritu crítico sobre ellos mismos.

 

La “bajada de línea” dura en relación a la dedicación absoluta a la gestión es fortalecer la idea de burbuja, ya que quita perspectiva sobre sí mismos y también del contexto social que los rodea. El superhombre de Nietzsche es una persona que ha alcanzado un estado de madurez espiritual y moral superior al que considera el del hombre común. Es capaz de generar su propio sistema de valores, identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder.

 

La política se alejó tanto de la gente porque los políticos pretenden ser superhombres. Si nos permiten les recordamos que pocas cosas son más importantes que las que la política (o algunos políticos) consideran nimiedades. Sean humanos.

 

Más allá de todo este pretencioso parloteo, en las últimas horas justamente Rabinovich denunció a través de sus redes sociales que la AABE firmó un nuevo convenio para que las 140 hectáreas ubicadas en El Marquesado sean cedidas a la provincia de Buenos Aires. Todos recordamos el escándalo que se generó en el mes de marzo por la supuesta usurpación con fines de ocupación de dicho predio. El enemigo por aquel entonces fue Juan Grabois, en esta oportunidad al estar involucrado el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires quizás sería conveniente abandonar la lógica bélica y tratar de dialogar con las autoridades provinciales (el diálogo fue ponderado por Montenegro el último domingo), pero el legislador optó por pedirle a Javier Milei que derogue la cesión. Esto recién comienza, por desgracia.

 

Mientras tanto el gobierno de Javier Milei comenzó a desandar su propio camino. La economía quedó en las manos del conocido por todos Luis “Toto” Caputo quien supo ostentar el título del Messi de las finanzas en épocas de Mauricio Macri y que para muchos es el máximo responsable del endeudamiento con el FMI.

 

Es más, en el día de hoy una vez terminada una bochornosa sesión en el Senado de la Nación que incluyó traiciones, chicanas y denuncias, fue la vicepresidente quien afirmó que Milei “delegó en Caputo el manejo de la economía”. Impensado hace unas semanas cuando el presidente aún se definía como anarco capitalista.

El mensaje de Caputo giró en torno a la aplicación de un ajuste de corte clásico: devaluación, ajuste de tarifas, quitas de subsidios, eliminación de la obra pública y algunos retoques impositivos. El ministro comparó la economía del Estado con la doméstica, se animó a hablar de endeudamiento (sin ponerse colorado) y anticipó un al menos dudoso escenario del 15.000% de inflación anual de no aplicarse este paquete de medidas. La campaña del miedo de las personas de bien.

 

Es difícil analizar el impacto de los anuncios: Milei viene haciendo referencia a un espiral inflacionario en las últimas semanas, una especie de profecía autocumplida, y las remarcaciones son moneda corriente. En las próximas semanas se esperan otros anuncios ligados a jubilaciones y algunos impuestos, y mayores precisiones en relación al aumento en los servicios. Por lo pronto ya hubo largas filas en algunas estaciones de servicio y supermercados.

 

Milei está “aprovechando” al máximo sus días de gracia. Se espera que en las próximas horas envíe el esperado paquete de leyes al Congreso: la mayoría del arco político, a excepción de algunas voces de lo que supo ser Unión por la Patria, adelantan un acompañamiento crítico. La política sigue encerrada en una burbuja.

 

Hasta aquí llegamos en esta columna devaluada, producto quizás del cansancio y del aburrimiento de vivir en un loop de urgencias mal abordadas. La sociedad está harta, lo expresó en las urnas pero no le dio un cheque en blanco a nadie, el desgaste es notorio y más allá de la terrible herencia y el ajuste indispensable es injusto que seamos siempre los mismos los que debemos hacer el esfuerzo para llegar al final del camino sin saber con qué nos vamos a encontrar.

 

Que tenga un gran fin de semana, ojalá todos (incluidos los funcionarios) lo disfruten junto a sus seres queridos haciendo lo que más les gusta. La vida son momentos y los superhombres sólo habitan en los cines.

 

Hasta la próxima.

 

Comments are closed.