Los hechos se suceden a una velocidad muy difícil de tolerar y la realidad se vuelve por momentos insoportable. La inseguridad en el ojo de la tormenta y la falta de definiciones marca la agenda política.
Es difícil dimensionar la veracidad de la frase que dice “una semana en Argentina es como un mes en cualquier otra parte del mundo”. Seguramente es una exageración propia de nuestro costado narcisista, pero lo cierto es que últimamente los sucesos se precipitan sin dar respiro.
Es imposible no tomarse unos minutos para abordar un problema que afecta a toda la provincia de Buenos Aires: la inseguridad.
El asesinato de un chofer de colectivos en la zona de La Matanza sensibilizó a todos los bonaerenses. Pero por desgracia una vez más el vergonzoso accionar del Ministro de Seguridad Sergio Berni, se llevó la atención y dejó en segundo plano a la tragedia que por repetida no deja de ser trágica.
El encargado de la cartera de seguridad montó un show sin precedentes, que incluyó una repudiable agresión para con su persona, pero que luego dio lugar a una serie de elucubraciones e incoherencias habituales en Berni. A esta altura resulta incomprensible que Kicillof aún lo sostenga en el cargo, y más aún que haga propias las palabras de un funcionario cuyo único capital es la provocación.
Una persona fue asesinada y los responsables de la seguridad hablan de internas políticas sin presentar pruebas contundentes. Una falta de respeto a la víctima, a sus familiares y a todos los bonaerenses.
La inseguridad en Mar del Plata es un problema que crece sin parar, más allá de los denodados esfuerzos oficialistas por encontrar eufemismos para calificar delitos.
Un “ajuste de cuentas” sucede si hay una cuenta que ajustar, y esas cuentas suelen originarse en delitos. El municipio derriba bunkers cuando el narcomenudeo parece no ser un problema o realiza allanamientos en lugares en los que venden autopartes robadas cuando no hay robo de autos.
Mientras tanto el intendente celebró como un triunfo en sus redes sociales el desalojo de los terrenos usurpados en el Barrio Las Heras indicando que “es la tercera toma que logramos desactivar en el último año, gracias a la coordinación con la Justicia y la Policía”. Seguramente en el Ejecutivo, además de ordenar interactuar con la publicación del jefe comunal, tomaron nota de lo ocurrido para trabajar en la prevención y evitar futuras usurpaciones. La esperanza es lo último que se pierde.
Muchos marplatenses y batanenses siguen confundiendo una usurpación, cómo la ocurrida en Las Heras, con la cesión de tierras que la AABE realizó de las 140 hectáreas ubicadas en “El Marquesado” Es conveniente y necesario aclarar que son situaciones distintas, y que el Municipio debe, además de judicializar, trabajar activamente en la búsqueda de alternativas superadoras. La entrega en custodia tiene un plazo de 180 días, si el proyecto no prospera deberán aportar alguna idea que vaya más allá del aprovechamiento de la indignación.
En ese sentido el bloque de concejales de la Unión Cívica Radical expuso que el Municipio solicitó hace 2 años a la AABE inmuebles para 2 proyectos relacionados con el sistema de salud sin tener respuesta alguna y en la comisión de Obras avanzó sin objeciones un pedido de informes sobre el otorgamiento en custodia de las tierras de El Marquesado.

Desde algunos sectores de la política, tan cuestionada en algunos casos, comienzan a analizar la importancia del uso de la tierra como ordenador urbanístico. Ojalá esté sea el punto de partida para un debate profundo y no solo un espasmo.
En el Concejo Deliberante el Frente de Todos intenta introducir en la agenda cuestionamientos por la aplicación del sistema de contribución por mejoras por obras financiadas por fondos provinciales y vuelven a la carga con el estado de abandono del estadio José María Minella que, según estiman, impidió que nuestra ciudad sea una de las subsedes de un mundial a realizarse en 2030.
Planteos que quizás resulten lejanos frente a las necesidades cotidianas.
Más allá de la buena voluntad de los ediles basta con subirse a un colectivo en hora pico para darse cuenta que hay cuestiones más urgentes e incluso que afectan a muchísimas personas. Estamos a nada que un colectivo no pueda frenar por el peso que transporta y que una anécdota se transforme en una tragedia. Quizás también les resulte útil recorrer algunos barrios para escuchar a los vecinos afirmar que temen salir de sus casas cuando el reloj llega a las 18.00hs. porque los robos y la violencia son moneda corriente.
En el medio de esta crisis que parece manejar las agujas del reloj a su antojo, la cuenta regresiva para las elecciones es inevitable.
El oficialismo observa pasivo como Montenegro deshoja la margarita mientras intenta congraciarse con todos, y son muchos, los precandidatos del PRO.
El radicalismo local es víctima de su interna provincial y nacional, y por el momento se limita a ser un mero espectador quizás no por falta de vocación sino por falta de definiciones.
Acción Marplatense tira nuevamente a la cancha a Gustavo Pulti y empapela la ciudad auto validando su identidad de partido vecinalista.
El Frente de Todos ya no es de todos y se ahoga en sus internas al punto de evitar el debate interno por miedo a una fractura que parece inevitable.
Por su parte, los referentes locales del fenómeno Milei intentan copiar sus formas sin mayores resultados, saben que su única esperanza es el arrastre del “León”.
Lo sociedad no está en condiciones de tolerar que la política siga jugando a la política. Está necesitando respuestas de todos los actores involucrados.
La mecha está muy corta.
Es hora de desactivar el rechazo construido en base a su propia impericia. Ojalá no sea demasiado tarde.