La lógica del conflicto permanente

La lógica del conflicto permanente

Guillermo Montenegro redobla la apuesta montando un show mediático y político en torno a una indescifrable adhesión a la Ley Bases que debe ser tratada en el Concejo Deliberante. El arte de gestionar en la debacle.

29 de julio de 2024

Por medio de un escueto Decreto publicado en el Boletín Oficial bajo el número 1688/24 que no quedará en la memoria de nuestra ciudad, el Intendente Guillermo Montenegro establece la adhesión a la Ley Nacional N°27.742, derogando a su vez toda norma o disposición que contraríe lo dispuesto en la Ley Bases. Dispone además en el artículo 3º que, para tener en vigencia, el decreto deberá ser aprobado por el Concejo Deliberante.

 

Recordemos que, entre los puntos salientes la Ley Bases declara la emergencia pública por un año en áreas administrativas, económicas, financieras y energéticas. Esta medida permite al Ejecutivo Nacional arrogarse poderes especiales. Establece además la privatización de algunas empresas del Estado y la disolución, fusión o modificación de determinados organismos públicos.

 

En lo referido a lo laboral se extiende el período de prueba a seis meses, se eliminan multas por trabajo no registrado y se crea un fondo de cese laboral para indemnizaciones que será opcional por convenio colectivo. También se incluye la posibilidad de contratar un seguro de desempleo.

 

 

Quizás el meollo del llamativo decreto sea el Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI), previsto para inversiones iguales o superiores a US$200 millones. “Según se precisó, se obtienen beneficios fiscales, aduaneros y cambiario, entre los que se encuentran una alícuota única del Impuesto a las Ganancias del 25% y la contabilización del 100% del Impuesto a los débitos y créditos como pago a cuenta de Ganancias,  garantizando estabilidad fiscal durante 30 años, con un compromiso de contratación de proveedores locales respecto de bienes y/u obras para el desarrollo del Proyecto equivalente como mínimo al veinte por ciento (20%) de la totalidad del monto de inversión” indicaron fuentes legislativas.

La Ley Bases esta promulgada pero llamativamente aún no se encuentra reglamentada, es más aún quedan capítulos del famoso Decreto 70/2024 que también siguen sin reglamentarse. Claramente la medida impulsada por Guillermo Montenegro es mediática o superflua e incluso algunas fuentes confiables le bajaron el precio indicando que es meramente declarativa. Es la política en minúsculas.

 

La discusión en torno a la adhesión al RIGI, en plena batalla política con el Gobernador Axel Kicillof, quizás debería enforcarse en las declaraciones de Fernando Muro quien, con sentido común, indicó que “la idea no es solo adherir a lo que se sancionó en el paquete de la Ley Bases, sino también generar un nuevo régimen local para atraer inversiones al partido de Genera Pueyrredon”, ya que el citado Régimen solo alcanza a inversiones superiores a los 200 millones de dólares. La idea sería bajar ese techo para que puedan gozar de algunos incentivos al alcance de la gestión local.

 

En otras palabras y a modo de resumen, el Ejecutivo local estaría trabajando en un régimen de incentivos para inversiones que no sean alcanzadas por el RIGI. Ese debió ser el anuncio porque no hay más que eso, y seguramente muchos estarían de acuerdo con este tipo de iniciativa, ya que más allá del espejismo de la estacionalidad el desempleo aumentó un punto en el primer trimestre siempre tomando como referencia el mismo período de 2023.

 

Entonces se preguntarán por qué el oficialismo monta un circo en torno a una medida que quizás reuniría los consensos indispensables para planificar una política a mediano plazo: porque de esta manera logra incomodar a la oposición a la que tildarán de obstruccionista.

 

El alcalde no logra resolver algunos conflictos, tal es así que no logra torcerles el brazo a los trabajadores municipales, pese a la emergencia el transporte público sigue dejando mucho que desear, la inseguridad se multiplica, el tránsito es un desastre y la gestión en general sigue a la deriva. Desde ya que el contexto no es el mejor y que la gestión provincial tampoco está a la altura de las demandas de marplatenses y batanenses, pero la lógica del conflicto permanente evita profundizar en los problemas reales y seguramente los envalentona cuando cada mañana se miran al espejo.

 

Así de pobre y agotadora es la discusión política en nuestra ciudad. Así de escueta es esta columna.

 

Hasta la próxima.

Comments are closed.