Carlos Costa, referente opositor en la ciudad, denunció amenazas y cuestionó la falta de transparencia en la conducción local. La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo hizo lugar a una medida cautelar y suspendió los comicios previstos para el 18 de septiembre en todo el país.
La decisión de la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de suspender las elecciones nacionales de la UTHGRA tuvo un fuerte impacto en Mar del Plata, donde el clima interno del gremio venía caldeado. La medida cautelar fue impulsada por Dante Camaño —ex cuñado de Luis Barrionuevo— y Juan Domingo Castro, referentes de la lista Gris/Naranja, quienes denunciaron irregularidades en la convocatoria y en el accionar de la Junta Electoral vinculada al histórico dirigente gastronómico.
En ese contexto, Carlos Costa, candidato opositor en Mar del Plata, respaldó el fallo judicial y reveló que su espacio sufrió presiones y aprietes. “No nos han dejado participar, solamente en las provincias de La Rioja y Catamarca. En el resto de las seccionales, incluida Mar del Plata, no pudimos presentar listas. Acá pusieron a barras bravas en la puerta del gremio, nos mandaron a amenazar al local en donde trabajamos y decidimos no presentar lista”, señaló en diálogo con LoQuePasa.net.
Costa también apuntó directamente contra el actual secretario general marplatense, Pablo Santín. “No está en condiciones de ser secretario general. Se desvinculó en 2022 de una empresa y en diciembre de 2023 se da de alta por arte de magia en un hotel, todavía sin los 24 meses de antigüedad exigidos. Además tendría que explicar a todos los afiliados cómo hizo para conseguir trabajo estando en funciones como secretario general”, criticó.
El dirigente opositor insistió en que la decisión judicial “pone freno a maniobras irregulares” y consideró que ahora “deberán suspenderse las elecciones en todas las seccionales” hasta que la justicia determine los pasos a seguir.
La resolución judicial encendió una disputa nacional que también se replica en Mar del Plata, donde la interna gremial gastronómica atraviesa su punto más caliente en años y deja en evidencia la pelea por el control de uno de los sindicatos más poderosos del país.