Simpatizantes del equipo milrayitas le dejaron una camiseta, un banderín y el amor de gran parte del pueblo peñarolense.
Este jueves 26 de noviembre desde las 6.17 en la Casa Rosada se abrieron las puertas para que el público pueda acercarse a darle el último adiós a Diego Armando Maradona. Miles de personas desde anoche aguardan en las inmediaciones de Plaza de Mayo en medio de una profunda tristeza por la partida del astro mundial del fútbol.
En las imágenes que recorren el mundo se pudo observar como hinchas de Peñarol de Mar del Plata se acercaron hasta Casa Rosada dejar una camiseta, un banderín y el amor de gran parte del pueblo peñarolense.
La relación de Diego con Peñarol
Se terminaba enero de 1994 en Mar del Plata y una nueva jornada de Liga Nacional se disputaba en el viejo estadio Superdomo, donde Peñarol hacía de local en esos años, sobre la calle Juan B. Justo. El equipo dirigido por Néstor García había entrado en una espiral positiva a pesar de perder por lesión a Ariel Bernardini e hilvanaba 17 victorias seguidas, nueva marca en la historia de la competencia.
El rival era Atenas, siempre un equipo de cuidado, peligroso, con Marcelo Milanesio como líder, y un enorme plantel atrás: Jervis Cole, Diego Osella, Luis Villar y demás. Tras una primera mitad pareja, apenas terminado el segundo cuarto, se produjo un revuelo sobre uno de los ingresos. Nadie entendía qué pasaba hasta que asomó entre cientos de personas la cabeza del provocador del tumulto: Diego Maradona.
El crack del fútbol mundial tenía aprecio por el básquet y por Néstor García y apenas llegó fue invitado al vestuario local, donde presenció la charla técnica del Che: «La foto me la saqué en el entretiempo, porque él llegó ahí al estadio y de hecho estuvo en la charla técnica del equipo. Cuando salimos para jugar el segundo tiempo, ya adentro de la cancha, me la pude sacar, pero era un caos todo, un mar de gente».
Tras esa charla el partido no salió de la mejor manera y Peñarol terminó cayendo ante los cordobeses. «Nos sentamos y escuchamos lo que decía el coach, pero se nos hizo muy difícil salir a la cancha y jugar porque fue algo tan inesperado que nos sorprendió a todos. Volver al partido nos costó el juego, pero fue un gran momento», comentó Richotti acerca del aspecto negativo que significó la llegada de Diego.
Esa temporada los de Peñarol alcanzaron la gloria, coronándose campeones de la Liga Nacional por primera vez al vencer a Independiente de Pico de manera aplastante (4-1 en el global) y derribando los prejuicios, supersticiones y cualquier otro daño. Además, ganaron 41 de los 57 partidos que disputaron en esa campaña, finalizando el periplo con un 71% de eficacia.