La gula y la pereza esperan el mismo colectivo

La gula y la pereza esperan el mismo colectivo

Todo parece indicar que está semana el Concejo Deliberante tomará una decisión en relación al aumento del boleto. Desde el Ejecutivo plantearon un aumento que ronda el 56,5%. Los empresarios solicitaron un boleto cercano a los $210.

24 de abril de 2023

El 10 de marzo pasado ingresó al Concejo Deliberante la nota presentada por CAMETAP por medio de la cual se solicita el incremento en la tarifa del servicio de Transporte Público Colectivo de Pasajeros.

 

Los empresarios solicitaron que se lleve el valor de la tarifa plana de los actuales $119,38 a $209,38. Como ya es habitual, en la reunión realizada el 20 de marzo la comisión de Movilidad Urbana le solicitó al Departamento Ejecutivo realice un estudio de costos para calcular el valor de la tarifa.

 

El último viernes, pasado poco más de un mes de elevada la solicitud, el Ejecutivo por medio de la secretaría de Gobierno indicó que el boleto del transporte público de pasajeros debería costar $186,77.

 

Según lo dispuesto en el informe, que cabe aclarar es de carácter no vinculante, el incremento rondaría el 56,5%.

 

Una vez recibida la respuesta del Ejecutivo, se incluyó la solicitud de CAMETAP en el temario de la comisión de Movilidad, a la vez que la comisión de Legislación aclaró en su convocatoria que también serán tratados aquellos expedientes que cuenten con dictamen provenientes de la comisión presidida por el oficialista Guillermo Volponi, que se reúne apenas unos minutos antes.

 

Hasta aquí todo parecería indicar que existe una clara intención de avanzar con la iniciativa. El juego de las mayorías indicará cuál es el camino, pero una pregunta casi que permite dilucidar el final de la historia: ¿El H.C.D tomaría la decisión de aumentar un 56,5% el boleto en un tratamiento relámpago de un informe llegado apenas algunas horas antes de la discusión formal a los despachos de los concejales?.

 

La respuesta es claramente negativa, los ediles no se han caracterizado por asumir la responsabilidad de tomar alguna decisión importante en lo que al transporte público se refiere, por lo que cobra fuerza la posibilidad de otorgar nuevamente facultades al Intendente Guillermo Montenegro para que disponga el aumento.

 

El oficialismo contaría con los votos necesarios para hacer valer su voluntad en la comisión de Movilidad Urbana pero en Legislación sería imposible avanzar sin un acuerdo, que en este caso sería algo así como “patear la pelota afuera” haciendo uso de una frase empleada por el interbloque oficialista hace tan solo unos días.

 

Es una buena oportunidad para comprobar si es que los 2 bloques mayoritarios patean la pelota lo más lejos que pueden para evitar que la realidad los salpique.

 

Pero más allá de saber quién y cuándo aumentará el precio del boleto (el aumento es inevitable), existen un par de cuestiones dignas de analizar.

 

Los empresarios realizaron el pedido de aumento al Ejecutivo a principios de marzo (luego fue presentado formalmente ante el Concejo Deliberante). La inflación en el mes de marzo se ubicó en el 7,7% y todo parece indicar que no bajará del 6,5% en el mes de abril. Es decir habrán pasado 60 días y 14% de inflación desde la solicitud de la cámara que nuclea a los empresarios del transporte.

 

Nuestro país está inmerso en un proceso inflacionario hace ya algunos años, tendencia que se ha visto acelerada en los últimos meses. Resulta llamativo que tanto el deliberativo cómo el ejecutivo no tengan aceitado un mecanismo que permita establecer un valor de referencia en un período más corto de tiempo, ya sea para administrar los incrementos o para monitorear las variables que influyen en la tarifa.

 

Este monitoreo teórico permitiría estar un paso adelante de la gula empresarial, que no duda a la hora de apretar el escuálido bolsillo de los usuarios que no tienen otra opción para movilizarse y poner en movimiento una ciudad.

 

La pereza de los que deben tomar decisiones velando por el interés del conjunto impide contar con alternativas o herramientas a la hora de enfrentar esta situación que no debería reducirse a discutir cuánto se aumenta.

 

Pasaron casi 50 días para enterarnos que existe una diferencia del 10% (más de $20) entre lo que los empresarios quieren cobrar y el poder concedente pretende autorizar.

 

Estamos tan acostumbrados a este tipo de desmanejos que ya no nos sorprenden: la tarifa debe ser una, una vez más no existirán consecuencias ante solicitudes de ajustes desmedidos pese a que la metodología está establecida para ambas partes y debería ser materia de análisis constante por parte del poder concedente.

 

¿Debieron pasar más de 30 días para que el área técnica confirme el valor de un neumático, la incidencia de los escasos subsidios o corroborar el acuerdo salarial del gremio que nuclea a los choferes?.

 

La desidia con la que se maneja el sistema de Transporte Público en nuestra ciudad es exasperante.

Quizás deberíamos preguntarnos que hizo el legislativo en este generoso lapso de tiempo que se tomó el Ejecutivo para calcular el precio del boleto en un contexto inflacionario.

 

Seguramente estuvieron muy ocupados discutiendo sin sentido por la entrega en custodia de tierras en El Marquesado o impulsando que el maltrecho estadio José María Minella cambie su nombre para hacerle los honores a un deportista aún en actividad y que también contaría con una especie de monumento. También se los vio bastante activos en diversas actividades ligadas a posicionamientos internos de cara a las elecciones.

 

En lo que al Transporte Público se refiere, apenas avanzaron en algún proyecto que pretende implementar una especie de boleto combinado sin abordar el problema de fondo que son los kilómetros ociosos que diariamente realizan cientos de unidades de transporte. El boleto combinado es indispensable para modificar la lógica del sistema, pero es necesario cambiar de paradigma porque de no ser así no llega a ser ni siquiera un parche. También se insistió desde el oficialismo en la injusta distribución de subsidios al Transporte. Mientras tanto el Pliego de Bases y Condiciones para una nueva licitación del servicio sigue esperando a la intemperie como esperan miles de marplatenses todos los días.

 

Es indispensable exigir diligencia a nuestros representantes, ya que son ellos los deben actuar con la mayor rapidez posible para cumplir con los compromisos adquiridos con los ciudadanos.

 

Mientras tanto la gula y la pereza se cruzarán en alguna garita imaginaria a la espera de un colectivo que nunca pasará. Siempre la misma historia y casi siempre el mismo final.

 

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