La clase media, en alerta: más de la mitad debió recurrir a ahorros o deudas para llegar a fin de mes

La clase media, en alerta: más de la mitad debió recurrir a ahorros o deudas para llegar a fin de mes

Un estudio del Instituto Argentina Grande (IAG), basado en datos del segundo trimestre de 2025, revela que el 53% de los hogares de ingresos medios necesitó vender bienes, usar sus reservas o endeudarse para cubrir gastos básicos. El sector aparece hoy más expuesto que el de menores ingresos.

8 de diciembre de 2025

Un nuevo relevamiento sobre la situación económica de los hogares volvió a poner el foco en el deterioro que atraviesa la clase media argentina. Según el último análisis elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG) —a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares correspondiente al segundo trimestre de 2025—, más de la mitad de las familias con ingresos medios no logró sostener sus gastos con los ingresos corrientes y debió acudir a mecanismos extraordinarios.

 

El informe detalla que el 53% de estos hogares tuvo que recurrir a alternativas de emergencia para cerrar el mes. La cifra incluye el uso de ahorros, la venta de objetos personales y la toma de deudas. El dato no solo supera al promedio general, sino que también se ubica por encima de lo registrado en los hogares de menores recursos, un fenómeno que revela el fuerte impacto que la inflación y el encarecimiento del costo de vida tuvieron sobre este segmento social.

 

Dentro de ese universo, el uso de ahorros aparece como el recurso más extendido: el 40% de las familias de ingresos medios admitió haberlos utilizado para afrontar gastos cotidianos. El número contrasta con el promedio total del país, que ronda el 35%, y muestra el nivel de desgaste de las reservas familiares. A esto se suma que un 9% debió desprenderse de bienes propios para conseguir liquidez ante la falta de alternativas.

 

El endeudamiento también ganó terreno como estrategia de supervivencia. Casi uno de cada cinco hogares de clase media apeló a créditos o préstamos, especialmente bancarios. Según el IAG, este indicador es el único que empeoró respecto de 2024, un año que ya había sido particularmente crítico. El aumento de las deudas personales se vincula, entre otros factores, al impacto de los aumentos tarifarios y la eliminación de subsidios, que llevaron a este sector a asumir costos similares a los de los hogares de mayores ingresos.

 

El informe agrega que la clase media puede desplegar más mecanismos compensatorios que los sectores más vulnerables porque posee cierto margen previo: acceso al sistema financiero, ahorros acumulados y redes familiares o sociales que permiten sostener el consumo durante períodos de mayor tensión económica. Sin embargo, los analistas advierten que ese colchón se está agotando.

 

La señal más preocupante es el crecimiento de la morosidad en los créditos personales, que ya alcanza el 9,1%, el registro más alto desde que hay mediciones. Para el IAG, este dato muestra que incluso quienes lograron endeudarse están encontrando crecientes dificultades para cumplir con sus compromisos, un síntoma que refleja con claridad la fragilidad actual de la clase media.

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